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El Pincha ganó en Santa Fe y quedó ahí. Ganó Central. Parda en La Paternal

El festejo Pincharrata del segundo gol que aseguró la valiosa victoria en Santa Fe.

Con el ADN “Pincha”. Así Estudiantes ganó en Santa Fe para quedar a tres puntos de los líderes Lanús y Talleres y dar pelea también por la clasificación a la Copa Libertadores del año que viene. De yapa, también estiró la racha contra Unión, contra el que lleva 12 partidos sin perder.

Estudiantes tuvo una ráfaga en el primer tiempo para sacar ventaja rápidamente y sentenciar la historia desde temprano. En cuatro minutos hizo dos goles. Ambos, de cabeza, fiel a la historia de antaño que cuenta de centros y cabezazos. El primero, eso sí, llegó tras una buena jugada elaborada, luego de un quite en la mitad de la cancha de Jorge Rodríguez. Pero culminó con un envío de Godoy desde la derecha al medio del área y el “testazo” de Manuel Castro contra el palo izquierdo de Moyano.

Cuatro minutos más tarde, sí apareció la pelota parada. Otro centro desde la derecha en diagonal para la aparición en soledad del cabezazo de Gustavo Del Prete.

Estudiantes hizo su negocio temprano y luego descansó. Se mantuvo paciente y sólido. Manejó los tiempos y la pelota, a partir de los buenos y cerebrales trabajos de Zuqui y de “Corcho” Rodríguez, ante un Unión muy pasivo. De hecho, en el segundo tiempo el partido se cayó porque el local no supo ni pudo salir a buscar el descuento. Incluso, en un momento parecía que los roles en el resultado estaban invertidos, dado que el conjunto de Azconzábal estaba replegado en su campo y no presionaba.

El arco de Estudiantes recién corrió peligro cerca del final tras un par de pelotazos largos al corazón del área, pero ante las distracciones defensivas apareció Andújar para asegurar su valla. En definitiva, Estudiantes tuvo una tarde tranquila en Santa Fe, donde sacó a relucir sus credenciales para seguir en los puestos de arriba.

Maximiliano Benozzi/Clarín

CENTRAL SE LO DIO VUELTA A BANFIELD

A veces el lugar en lugar en la tabla de posiciones engaña. Y aunque el choque fue entre dos los últimos equipos del torneo, jugaron un lindo y emotivo partido. Y el premio fue para Central, que nunca resignó su vocación ofensiva y logró un enorme triunfo ante Banfield.

Comenzó mejor el equipo del Kily González, manejando la pelota y merodeando el arco de Altamirano, pero en la primera situación que tuvo, a los 8 minutos, golpeó Banfield: pelotazo largo de Coronel, Cruz le ganó la corrida a Avila, se metió en el área y definió cruzado.

El juego se hizo de ida y vuelta, con la sana convicción de buscar el arco rival. Y Central tuvo su premio en una jugada rápida, tras un pelotazo largo, Damián Martínez la peinó hacia el área, Gamba superó a Lollo, remató al arco y la aseguró Marcos Ruben, habilitado.

Vecchio sabe jugar pero no marcar y muchas veces llega a destiempo. Le pasó dos veces, una en cada etapa y se fue expulsado. Diez minutos después, la roja a Galoppo, también por doble amarilla, pero la segunda no pareció falta del volante.

Con los dos con 10, el partido no decayó. Se mantuvo intenso hasta los minutos , con ambos buscando los tres puntos para alejarse de los últimos puestos. Y lo consiguió Central, tras otro pelotazo largo, en este caso del arquero Broun, Marinelli le ganó a Lollo, tiró el centro y Marcos Ruben, que llegó a los 91 goles en el club, estaba en el lugar exacto para anotar de cabeza el gol del triunfo.

Oscar Barnade/Clarín

VALIOSO EMPATE DE PATRONATO 

Los dos lo tenían claro: era un enfrentamiento entre estilos y necesidades diferentes. De un lado, Argentinos con su juego de posesión y con deseo de despegar de la mitad de la tabla (sin dramas de promedio). Del otro, el aguerrido visitante, Patronato, acostumbrado al 4-4-2 y la lucha, a jugar siempre a la segunda pelota y al contraataque; todo en nombre de sumar puntos en la tabla que determinará la próxima temporada los descensos. El uno a uno, al cabo, no cambió nada.

Dentro de ese contexto sucedió un partido de acuerdo con esas lógicas. Pero también con un detalle determinante: a los ocho minutos, tras un dudoso penal por una presunta mano de Lucas Villalba sancionado por Fernando Espinoza, Junior Arias cambió la pena máxima por la alegría parcial para el equipo de Paraná.

No le quedaba otra a Argentinos en ese segundo tiempo. Tenía que ir o ir. Pero no modificó sus modos. Es cierto que durante el primer tramo de esa mitad no tuvo claridad. Casi invariablemente perdió precisión en los últimos metros. Pero tuvo su premio la insistencia local. El gol no llegó con esa claridad que pretende su entrenador. Fue a los empujones. Primero entre Hauche y el ingresado y finalmente con el toque astuto y goleador de Reniero.

Le dio impulso ese grito a Argentinos. Creyó en la posibilidad de la victoria. Se animó. Y lo puso a Patronato bien cerca de Ibáñez. Ya con Hauche más activo, la sensación de la victoria comenzó a acercarse a Argentinos. Pero no. No pudo ser. El palo no quiso sobre el final ante ese remate de Luciano Gómez y todo quedó en ese empate sin rumbo.

Clarín/Deportes

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