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El Ferroviario descarriló a Boca. Godoy Cruz le ganó a un flojo Racing

Francisco González Metilli señaló el gol del triunfo santiagueño.

En un área, la de enfrente, no la metió; en la otra, la propia, fue frágil y lo vulneraron. Así, Boca cayó 1-0 con Central Córdoba y hubo sorpresa en Santiago del Estero. Tuvo todo para volver a ganar y estar arriba en la tabla, pero el elenco azul y oro falló en ambos arcos y dejó atrás una racha de 10 partidos sin derrotas entre torneos locales y Copa Libertadores (8 victorias y 2 empates). La última caída había sido el 26 de abril ante Corinthians. Los de Sergio Rondina dieron el golpe y le ganaron a Boca por primera vez desde 1967.

Rápido y furioso. Así aceleró Central Córdoba de movida y pareció que le iba a hacer las cosas muy difíciles a un Boca sorprendido por la verticalidad del rival. Bueno, el conjunto santiagueño realmente lo puso en aprietos a los de Sebastián Battaglia porque generó varias situaciones en un puñado de minutos. Juego directo y veloz, con balones aéreos verticales que bajaba Renzo López para que Juan Cruz Kaprof explotara el espacio entre los centrales. Así fue la búsqueda de los hombres de Rondina.

Kaprof quedó mano a mano, pero Marcos Rojo se recuperó y lo neutralizó. Pareció penal. Hubo un contacto leve, que no llegó a ser infracción. El VAR lo constató y el árbitro Pablo Echavarría siguió el juego. Francisco González Metilli también tuvo libertad para meterse al área en medio de una defensa abierta y probar al arco.

Pero esa ferocidad le duró muy poquito al local. Apenas un cuarto de hora sostuvo la intensidad. Y después se apagó totalmente. Kaprof, que ubicado a espaldas de Alan Varela le hacía lío a Boca, no volvió a tener la pelota, que se quedó debajo de la suela de los botines azules y amarillos. Cuando la visita logró acomodarse y hacer pie en el perfecto césped del Madre de Ciudades ya no sufrió.

El mapa de calor de Boca mostrará la zona izquierda del ataque al rojo vivo. Porque por ese sector se juntaban las piernas más desequilibrantes: la calidad de Juan Ramírez, la destreza de Exequiel Zeballos y las subida de Frank Fabra. Por allí atacó mayormente el visitante. Ramírez se perdió un par de chances claras, una de frente al arco luego de que Darío Benedetto recuperara el balón en un córner.

El Pipa volvió al equipo junto con Rojo luego del castigo por indisciplina de la semana pasada. El nueve compartió ataque con Nicolás Orsini, que se recostaba sobre la derecha y perdía peso fuera del área. Carlos Izquierdoz contó con una oportunidad única antes de la de Ramírez: el Cali cazó un rebote dentro del área y no dudó en rematar de una, pero Enzo Kalinski la mandó por arriba del travesaño jugándose la cabeza.

Boca tenía dos problemas: si bien era desequilibrante por la izquierda, se volvía previsible porque sólo iba por ese lado, dejando obsoleta su banda derecha. Y, luego, nadie ocupaba el espacio detrás del doble cinco de Central Córdoba compuesto por Jesús Soraire y Kalinski, lugar propicio para la generación. Igualmente, no le costó seguir proponiendo riesgo ante el chileno Cristopher Toselli. Un frentazo de Benedetto que se fue cerquita del palo derecho. Un bombazo de Pol Fernández que pegó en el travesaño. Boca era más, pero no podía marcar.

Y en ese momento, el mejor de la visita en el partido, vino el golpe santiagueño. Central Córdoba se aprovechó de los grandes problemas de Boca de mitad de cancha hacia atrás. La cara mala del Xeneize era la de su defensa. Y le costó carísimo. González Metilli la empezó y la terminó al capturar el rebote y quebrar el cero.

El VAR entró de nuevo en acción. Echavarría cobró un penal de Weigandt sobre González Metilli en una jugada que solamente se podía detectar con la cámara lenta. Pero el toque existió. Agustín Rossi le contuvo el remate a Renzo López y Soraire la metió tras el rebote. Pero… Otra vez el juez debió ir a ver el monitor. Soraire invadió la medialuna del área antes de la ejecución de su compañero y el gol fue correctamente anulado.

Boca perdió su poder después de estas acciones. No recuperó su vitalidad en la noche norteña. Y el área de enfrente le quedó lejos porque Rondina y los cambios hicieron todo lo posible para blindar a Toselli. Pero a los empujones pudo haberlo empatado en el final con una de Sebastián Villa, otra de Benedetto y una mediavuelta de Zeballos que no fue gol de milagro.

No hubo caso. La sorpresa y la fiesta fueron todas santiagueñas.

Nahuel Lanzillotta/Clarín-Deportes

Salomón Rodríguez fue el verdugo de la Academia con sus dos goles.

¿Qué habrá pasado con aquel Racing al que muchos veían como el campeón moral por sus formas? ¿Dónde habrá quedado aquel equipo valorado por su volumen de juego, su capacidad elaborativa y su contundencia? Desde aquella caída en los penales con Boca que terminó entre aplausos a esta dura realidad, apenas pasó un mes. Y como en el fútbol dominan los resultados, los merecimientos no suman en ninguna tabla.

Entonces, podrá generar situaciones de gol, pero si no hay efectividad en el arco rival o no defiende con criterio su campo, difícil sostener que un equipo juega bien. Le pasó con Boca, con River de Montevideo y Agropecuario, tres partidos que siguieron de eliminaciones. Ayer, en cambio, nunca fue superior a Godoy Cruz. Y cayó por el peso propio de su irregularidad. Salomón Rodríguez, dos veces, le dio otro golpe que lo dejó aturdido en Mendoza y con muchos, demasiados, interrogantes a cuestas.

¿Qué habrá pasado por la cabeza de Tomás Chancalay cuando decidió pegar una patada artera, desde el césped, sobre la rodilla de Pier Barrios? Resultó inadmisible la reacción del entrerriano, que había empezado a ser desequilibrante en el mano a mano. Sin embargo, dejó a Racing con un hombre menos cuando faltaban diez minutos para el desenlace del primer tiempo. En un partido peleado, trabado, fue una gran irresponsabilidad. Y casi se salva porque Facundo Tello sólo le había mostrado una tarjeta amarilla. A instancias del VAR (Yael Falcón Pérez), corrigió.

Hasta entonces, Godoy Cruz se había mostrado como un equipo combativo. Dispuesto a presionar arriba y cortar el circuito de juego que suele mostrar Racing. Encimado Aníbal Moreno, la intensidad de los mendocinos obligó a su ilustre rival a jugar largo para Enzo Copetti. Hasta que aparecieron los espacios y se activó Leonel Miranda, que entendió que el negocio era jugar hacia afuera con Chancalay o conectar con Rojas.

Tuvo una muy clara el paraguayo, a fin de cuentas, la única de aquellos primeros cuarenta y cinco minutos. No se animó con la pierna derecha, enganchó hacia su mejor perfil, pero cuando remató de zurda tapó Diego Rodríguez, que achicó muy rápido. No tuvo muchas más posibilidades Racing, que fluyó muy poco.

Orsi y Gómez, los técnicos de Godoy Cruz, advirtieron que ya no era necesario contar con tres zagueros por la superioridad numérica. Y mandaron a la cancha a Tadeo Allende, un delantero grandote, hábil, en lugar de Pier Barrios, que estaba amonestado. Y el pibe 22 años que llegó a préstamo desde Instituto de Córdoba enseguida mostró sus cualidades para meter un pase filtrado y dejar a Ojeda de cara a Gómez. Salió rápido el arquero marplatense y tapó el remate de zurda.

El gol llegó por decantación. Increíblemente, Racing decidió jugar con su última línea adelantada, como casi siempre. Y vino un cambio de frente de Nelson Acevedo que Franco Negri recibió en 3/4, habilitó a Ojeda y el centro atrás encontró un anticipo de cabeza de Salomón Rodríguez que venció la resistencia de Gómez.

Gago, inmediatamente, sacó a Jonathan Gómez y mandó a la cancha a Fabricio Domínguez, lateral volante. Pero no gravitó. Y Tello compensó. No había echado a Acevedo -ya amonestado- por un golpe a Copetti, pero sí le mostró la segunda amarilla a Negri, quien saltó a cabecear con Domínguez y metió el brazo.

Diez contra diez, la dupla mandó un defensor a la cancha (Breitenbruch) y Gago hizo el cambio de siempre: sacó a Mura y metió a Cardona. Y de un nuevo pelotazo, llegó el segundo gol. Esta vez, recibió Allende y por el segundo palo volvió a aparecer Rodríguez.

Los dirigentes, Gago y los futbolistas tienen que reaccionar. O el futuro será oscuro, casi como este presente. La única luz es que el campeonato recién comienza.

Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes

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