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El Cervantes vuelve a abrir sus puertas. Habla Sebastián Blutrach, su director artístico

«Volver a reecontrarnos con compañeros provocó mucha alegría», comentó Blutrach.

Con medidas de aislamiento mediante -y un sinfín de circunstancias adversas para el sector- el Teatro Nacional Cervantes volvió a abrir sus puertas  para la reanudación de los ensayos. El protocolo de la vuelta al teatro sin público habilitó el regreso de nuevas miradas sobre un espacio que supo ser -y ahora es otra vez- habitado y transitado.

El extrañamiento de los cuerpos. Respiraciones ahogadas. La opresión de los barbijos. Son múltiples las sensaciones que podría haber despertado esta vuelta. Pero para Sebastián Blutrach (encargado de la parte artística de la dirección del Cervantes) la experiencia generó, por sobre todo, alegría: “volver a reencontrarnos con compañeros y compañeras en el teatro provocó mucha alegría. También mucha tensión porque todos tenemos un poco de miedo y de respeto, entonces es muy agotador trabajar en este contexto. Pero, por ahora, mucha alegría y además responsabilidad por poder filmar y ensayar obras sin que se produzca ningún contagio”.

La última vez que los trabajadores del Cervantes pisaron el escenario fue el 15 de marzo. Los congregaba el ensayo general de La Gesta Heroica, de Ricardo Bartís. Hoy, en tiempos de pandemia, el ensayo que los unió fue el de Civilización, pieza escrita por Mariano Saba y dirigida por Lorena Vega. Del encuentro participaron también Julieta Brito, Andrea Nusembaum, María Inés Sancerni, Mariano Sayaveedra y Gonzalo Urtizberea, actores de la obra. El equipo forma parte de una de las 21 obras ganadoras del concurso federal “Nuestro Teatro” que organizó el Cervantes con el fin de hacer puestas para ser registradas en formato audiovisual.

Apenas comenzó la cuarentena, la dupla de gestión del Teatro conformada por Rubén D´Audia y Sebastián Blutrach, abrió la convocatoria de “Nuestro Teatro” para la presentación de obras cortas de unos 30 minutos de duración. Se presentaron 1548 trabajos de los cuales el jurado eligió 21 para ser filmados en la sala María Guerrero, del CervantesCarlos Belloso, Luis Machín, Pompeyo Audivert, Paola Barrientos, Daniel Fanego, Leonor Manso, Mariela Asensio, Santiago Doria, Osmar Núñez, Jorge Suárez, Luis Ziembrowski y Alejandra Flechner son algunos de los actores y directores que forman parte de las obras que producirá la institución. Además, en base a un acuerdo con el Instituto Nacional del Teatro, se seleccionaron otras 12 obras representativas de las distintas regiones del país para que fueran filmadas en sus respectivas provincias.

Desde un principio, el Cervantes buscó proveer los instrumentos necesarios para que el conjunto de las artes escénicas siguiera funcionando, con las herramientas que el contexto permitía. De hecho, el concurso “Nuestro Teatro” se inscribe dentro de una política más amplia del Ministerio de Cultura de Nación que incluyó, en su momento, la convocatoria a los trabajadores de los talleres de vestuario del Cervantes para la confección de tapabocas.

“Cuando vino la pandemia y se cerró todo de manera tan abrupta, enseguida con Rubén D´Audia avanzamos con el canal online y con la fabricación de barbijos en el taller de vestuario. Esa fue nuestra primera reacción. Y a medida que pasaban los días, ya en la primera quincena de abril, en una reunión con el ministro Tristán Bauer quedó muy claro que la mayor problemática que iba a tener el sector era la falta de contratación. Desde ese lugar pensamos que el Cervantes podía ser un buen músculo de contratación del Ministerio de Cultura, y lo que planteamos fue hacer un concurso de obras cortas. Lo que permiten las obras cortas es acceder a muchos agentes del sector, no sólo actores y actrices -que serán más de 100- sino también a directores, escenógrafos, vestuaristas, iluminadores, que también están muy afectados en este contexto”, explica Blutrach.

En tiempos de pandemia, el concurso apostó a generar trabajo para un sector que atraviesa un momento crítico por la falta de actividad. La semana pasada empezaron con una sola obra (Civilización) para analizar cómo va a ser el trabajo y las posibles dificultades, pero luego de esta experiencia comenzarán los ensayos de cinco obras en simultáneo. El objetivo es iniciar las filmaciones a fines de septiembre, aunque la fecha en la que se subirán los contenidos escénicos a la web todavía no está definida.

-¿Cómo definirías el proyecto “Nuestro Teatro”? ¿consideras que se trata de una propuesta que involucra a obras de teatro o más bien a experiencias virtuales?

-Es un proyecto de obras de teatro cortas que se van a producir con las limitaciones del contexto. Son experimentos en una época de cambios. Vamos a trabajar con distancia social y todo lo que impone la situación sanitaria, pero se tratadeuna experiencia creativa en un determinado ambiente. No vamos a poder hacer nada que no se pueda hacer y vamos a hacer lo mejor posible dadas las circunstancias. De ahí seguramente van a salir cosas muy interesantes y fallidas, pero fundamentalmente se trata de un proyecto de teatro virtual.

Y en este contexto, ¿cuál es tu mirada sobre la herramienta del streaming para su uso en las salas?

-Sobre la herramienta del streaming no digo nada nuevo si digo que el teatro es presencial, es vivo y que esa es la mayor fortaleza de nuestra actividad. Pero como en todo, está el arte de lo posible. En esta época nos toca el streaming como posibilidad y no es una herramienta para desechar. Creo que lo más valioso es que nos permite atravesar las distancias. Y, además, es lo que podemos hacer en este momento y por lo tanto hay que valorarlo.

En cuanto al protocolo, ¿cómo fue la adaptación que hicieron en el Cervantes para la realización de actividades teatrales sin público?

-No fue tarea fácil ya que implicó establecer acuerdos con los gremios y definir las estrictas medidas sanitarias para bajar el riesgo de contagio a lo mínimo posible. Se ensaya con distancia social, los actores están a dos metros de distancia y con barbijos hasta llegar al momento específico de la actuación. También se ventilan los ambientes y hay una persona cada 15 metros cuadrados en cada espacio físico. Es un trabajo muy artesanal y de mucha coordinación de las distintas áreas del teatro. En ese sentido, es de destacar el trabajo de todos los trabajadores y trabajadoras del Cervantes que están haciendo un esfuerzo muy grande para llevar a cabo un proyecto muy ambicioso en este contexto.

Josefina Frega/Página 12

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