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El boxeador santafesino Hugo Santillán, en estado crítico

Así llegó Santillán a su rincón tras el campanazo final de la pelea que terminó empatada.

La situación es delicada. Muy delicada. Porque a Hugo Santillán lo habían operado el domingo de un coágulo cerebral y se había repuesto de dos paros cardiorrespiratorios. Ayer continuaron los estudios sobre su cuerpo y el pronóstico sigue siendo reservado. Así lo entiende la familia del boxeador santafesino.

“No tenemos seguridad de nada, pero está en manos de Dios y sé que va a estar ahí para que salga adelante. Nosotros pensábamos que era un tema de la presión. No pensábamos que era tan crítico su estado”, comentó Hugo Santillán padre, de quien el hijo heredó el nombre y el amor por el boxeo.

“Tuvieron que operarlo por una inflamación en la zona del cerebro. Sufrió dos paros cardíacos: uno durante la operación y otro estando en terapia intensiva”, agregó el padre, al tiempo que reconoció que con el correr de las horas volvieron a tener esperanzas porque, según explicaron los médicos, “está evolucionando”.

De todas maneras, la ansiedad y la angustia continúan en el entorno del boxeador y en todo el ambiente, que generó desde cadenas de oraciones hasta fuerza colectiva la distancia en redes sociales.

LA SUSPENSIÓN DE LA PELEA DE FONDO PROVOCÓ EL INGRESO DE SANTILLÁN A LA VELADA

Hugo Santillán no tenía en sus planes enfrentar el sábado pasado al uruguayo Eduardo Abreu por el título latino ligero del Consejo Mundial de Boxeo. Pero un cambio en la programación de la velada que se celebró en San Nicolás le abrió las puertas para ir en la búsqueda de un nuevo cinturón. Y él aceptó el desafío, sin saber que esa pelea que no estaba destinado a protagonizar le propinaría el golpe más duro de su carrera y de su vida.

Es que la pelea de fondo de la jornada iba a ser un choque entre pesos pesado, que se terminó cayendo. La de Abreu, planificada como semifondo, pasó a ser la atracción principal de la noche. El uruguayo puso en juego su título de campeón latino y decidió buscar un nuevo rival, de mayor jerarquía que el boxeador al que originalmente iba a enfrentar. Así apareció en escena Santillán.

El santafesino venía de caer en su última pelea por puntos, en fallo unánime, ante el invicto armenio Artem Harutyunyan, en Alemania, en un choque por el título superligero vacante de la Organización Internacional de Boxeo, en el que dejó una muy buena imagen.

“Esa experiencia me dejó más motivado que nunca. La derrota fue una circunstancia, porque él fue un rival muy duro que se bancó un montón de golpes míos bien conectados. Me sentí muy bien e incluso nunca volví tan rápido al ritmo de entrenamiento como después de esa pelea”, había comentado Santillán en la previa del combate con Abreu.

Nacido en Ceres, una pequeña ciudad del noroeste santafesino, a 266 kilómetros de la capital provincial, Dinamita heredó su nombre y su amor por el boxeo de su papá Hugo, también boxeador.

Cuando estaba comenzando su carrera, se mudó a Villa Constitución, ubicada en el extremo sur de la provincia, muy cerca de San Nicolás. Allí encontró su lugar y con el correr de los años se transformó en un referente deportivo de esa ciudad.

Tuvo su debut como profesional el 5 de septiembre de 2015, cuando derrotó por nocaut al formoseño Osvaldo Escalante, en una pelea que se realizó en Villa Constitución.

En septiembre de 2016, consiguió su primer gran triunfo al vencer en su ciudad, por puntos, en decisión unánime, al sanjuanino Mauricio Muñoz, para llevarse el título sudamericano de la categoría superpluma. Cuatro meses más tarde, no pudo defender esa corona ante el puntano Guillermo Soloppi, que le ganó en fallo dividido en Bragado.

En abril de 2017 no pudo quedarse con el vacante título mundial juvenil superpluma del CMB, al perder por nocaut técnico con el mexicano Eduardo Hernández, en México. Y en junio perdió con Ezequiel Fernández en San Juan y tampoco logró adueñarse de la corona argentina de esa misma categoría.

Pero 2018 fue un gran año para el santafesino. “El mejor de mi carrera”, según comentó hace unos meses. Es que el 8 de junio, otra vez en Villa Constitución, noqueó en el cuarto round al cordobés Raúl Centeno y se consagró campeón latino superpluma de la OMB. Esa victoria le permitió cumplir un sueño y alimentó mucho su confianza.

Aunque luego perdió los dos combates en los que pudo sumar un nuevo cinturón: ante el puntano Fabricio Bea en Junín, en diciembre pasado, por el título superpluma sudamericano, y el de junio ante Harutyunyan.

Llegó a la pelea con Abreu con un récord de 19 victorias (ocho por nocaut), un empate y seis derrotas, dos por la vía rápida. “Estoy entrenándome con todo, listo para esta pelea”, había dicho Hugo Santillán después de firmar el contrato, sin imaginarse que ese combate que no estaba en sus planes sería el más difícil de su carrera y de su vida.

                           Luciana Aranguiz/Clarín

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