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Eduardo Costantini compró Diego y Yo, de Frida Kahlo, en U$S 35 millones

El fundador del Malba subastó la obra en Sotheby’s de Nueva York.

Frida Kahlo y su esposo durante 25 años, el muralista mexicano Diego Rivera, tuvieron en vida una relación apasionada y tormentosa. Muchos años más tarde, curiosamente, parecen seguir disputando entre ellos, ahora a través de sus respectivas obras: es que el que es considerado el último retrato pintado por la inmensa artista mexicana acaba de venderse en una cifra récord para una obra de arte latinoamericano. Récord que hasta aquí ostentaba… el mismísimo Rivera.

Y es justamente una pintura en la que, además, se los ve juntos: ella lo tiene pintado en la frente -entre ceja y ceja-, y está llorando: no los unió solo el amor, sino también el espanto.

Diego y yo acaba de ser subastado en Nueva York por alrededor de 35 millones de dólares -exactamente 34,9 millones de dólares-. Este registro sitúa a Kahlo entre los grandes titanes de la historia del arte.

La operación se concretó en Sotheby’s de Nueva York y quien lo compró es ni más ni menos que el argentino Eduardo Costantini, fundador del museo Malba, que con razón está exultante: “Estoy conmovido, con mucha excitación, la verdad”, admite él en diálogo con Clarín, en la mañana del miércoles.

Costantini es un coleccionista de renombre, con un compromiso de larga data con el arte y los artistas latinoamericanos, además de fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

-Con esta compra bate un récord y marca a su vez un hito en su historia como coleccionista. ¿Cómo lo vive?

-Es así, en mis largos años como coleccionista he podido adquirir otra obra importante de Frida Kahlo como es Autorretrato con chango y loro (1942), en el año 1995, hablamos de 26 años atrás. Y también otras obras icónicas, entre ellas de Diego Rivera, pero esta compra es un hito. Hacía dos años que estaba buscando obras de ella, y entonces apareció Diego y yo, que yo nunca vi de manera presencial porque es una obra que no ha sido exhibida desde el año 98 pero que he visto innumerables veces en libros y es emblemática, icónica por diversas razones.

Diego y yo, vale aclarar, es considerado uno de los últimos, sino el último, autorretrato pintado por Kahlo, y refiere justamente a su relación, amorosa y tormentosa, con Rivera, quien hasta acá ostentaba el récord entre los autores de las obras más caras del arte del continente.

-Por Autorretrato con chango y loro usted pagó en su momento una cifra de 3,2 millones de dólares. Esta costó casi 35 millones, una gran diferencia de precio… ¿cómo se explica?

-Frida es Messi, y ya ha trascendido la región. Es una artista latinoamericana pero es requerida y valorada en el mundo entero, y ese reconocimiento también ha ido creciendo en estos años. Ella ha prendido en el amor colectivo de una manera universal y esta obra, Diego y yo, que adquiero, es particularmente importante porque justamente sintetiza su trascendencia como artista, además de que queda plasmado en ella el dramatismo de su vida personal, Diego y yo condensa de algún modo parte importante de su historia vital.

La pintura fue realizada cinco años antes de la muerte de Kahlo y es considerada el autorretrato final de la artista mexicana: la obra al óleo muestra a Kahlo con los ojos llorosos y con un retrato de su esposo, Diego Rivera, incrustado sobre su frente.

El cuadro, efectivamente, simboliza la tempestuosa relación que mantuvieron Frida Kahlo (1907–1954) y Diego Rivera (1886–1957), quienes estuvieron casados casi 25 años: un matrimonio apasionado y a la vez turbulento (“tóxico” diríamos hoy).

Una experta, la historiadora de arte Natalia Zerbato, quien estudia la vida y obra de Kahlo en la Universidad Nacional Autónoma de México, juzgaba por estas horas que se trata de “una pintura intensa que habla del estado de su frágil matrimonio y fue creada durante una época en la que la artista experimentaba mucho dolor físico”.

La pintura había sido subastada por última vez por Sotheby’s en 1990 por 1,4 millón de dólares. El récord de una pintura de Frida era hasta aquí de 8 millones, por su cuadro de 1939 Dos desnudos en el bosque, subastado en 2016. Ahora, esta compra marca un antes y un después en relación a la valoración global de su obra.

“En Google, el artista más consultado a nivel global es Leonardo Da Vinci, y a él le sigue Frida”, celebra Costantini. Por eso dice es tan importante esta adquisición, también para la Argentina.

Explica: “Para los especialistas, por su técnica, Frida es una artista superlativa. Una autor retratista que condensa todas las cualidades de los más grandes artistas, también por su carisma y la admiración que provocan sus obras, y que además ha tenido la capacidad de escribir su autobiografía a través de las imágenes que pintaba. El dramatismo de su vida personal y amorosa quedó plasmado en sus obras, y particularmente en Diego y yo. Ella vuelca con mucha ternura su drama en la tela. Eso diferencia esta pieza de otros cuadros, como Autorretrato con chango y el loro, y la convierte en una obra única”.

-El cuadro pasa a integrar su colección personal. ¿Podrá verlo también el público masivo, en el Malba?

-Sí, será exhibido por períodos en el museo, aunque pasa a integrar mi colección personal. Y ahora estoy viendo cuándo va a viajar el cuadro a la Argentina, porque todavía no lo sé, pero en base a eso se planificarán las exhibiciones.

-Usted es un coleccionista de muy larga data y ha hecho un aporte invaluable desde ese lugar, también a partir de la creación del Malba, que cumple 20 años este 2021. ¿Cuáles diría son los criterios que rigen a esta altura sus decisiones y elecciones como coleccionista y gestor?

-Yo colecciono arte latinoamericano del período moderno hacia adelante; esto es, moderno, posmoderno, contemporáneo, ese es “mi territorio”. Y de este período me rijo por un criterio para mis búsquedas: quiero obras que rajen la tierra, para ponerlo en términos muy gráficos. Me guío no solo por la intuición sino, sobre todo, por el asesoramiento de los especialistas, que hacen un trabajo muy exhaustivo en este sentido. Acá el conocimiento y el asesoramiento son claves, aunque con cuarenta años de experiencia ya he aprendido bastante. Estoy muy contento por lo que hemos logrado.

Verónica Abdala/Clarín

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