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Dar la Cara, la biografía hecha libro de Paul Stanley

Llegó a la Argentina el libro traducido con la vida de uno de los líderes de Kiss.

Si la arrogancia tiene un nombre y apellido en el universo del rock, es Gene Simmons, cofundador, cantante y bajista de Kiss, que suele hacerse oír con una lengua filosa como pocas. Pero poco y nada se escucha del otro fundador del grupo, Paul Stanley.

Tal vez por eso es que el hombre escribió un libro de memorias en el que cuenta casi todo lo que calló estos años. Publicado en 2014 en Estados Unidos como Face the Music: A Life Exposed, seis años después se tradujo al español con el título Dar la cara. Claro que comprarlo hoy para un fanático argentino es un poco oneroso: importado de España, cuesta nada menos que 8.500 pesos.

Pero a no desesperar. El diario español El País publicó algunos de sus fragmentos más destacados acompañando una entrevista al músico. Por ejemplo, pasajes que narran momentos tristes de una infancia gris.

Stanley se crió en una familia pobre y disfuncional de Nueva York. El matrimonio de sus padres nunca funcionó y su única hermana, Julia, dos años mayor, tenía problemas mentales que se traducían en violencia. En el libro cuenta que un día se quedó solo en el departamento con su hermana. A ella le dio un brote y empezó a darle martillazos a la puerta del cuarto de Paul, que tenía nueve años y estaba adentro de la habitación. Una escena digna de Jack Nicholson en El resplandor.

Cuando ya había roto parte de la puerta y estaba en condiciones de alcanzar a su hermano, Julia se fue. Cuando llegaron, los padres encontraron a Paul llorando, pero cuando él les contó lo que había pasado, le pegaron y le echaron la culpa, amenazándolo con llevarlo a un psiquiatra.

Sordo de un oído, Stanley nació con una malformación llamada microtia: en lugar de la oreja derecha tenía un muñón. “Pasé a ser un objeto en vez de un crío. Pero no eran los niños los únicos que se me quedaban mirando. Los adultos también lo hacían y eso era aún peor”, escribe el cantante de 69 años en el libro.

“La gente me hablaba y a veces no escuchaba nada. Se burlaban de mí. Fue una situación muy difícil que me condicionó durante muchos años”, agregó en diálogo con El País. En el libro recuerda todos sus padecimientos juveniles: “Mi hogar parecía tan sembrado de peligros como la escuela. No conseguía desprenderme de una abrumadora sensación de temor. Solo tenía 15 años y sentía que estaba perdiendo la cabeza. Y no tenía a nadie con quien hablar”.

Hasta que en 1965 vio a Los Beatles en el programa de televisión de Ed Sullivan y se iluminó: “Esa era mi tabla de salvación. Aquel era el vehículo del que podía servirme para salir de la miseria”. Se compró una guitarra y empezó a estudiar. Conoció a Gene Simmons, judío como él, pero de mejor posición social. Juntos reclutaron a Peter Criss (batería) y Ace Frehley (guitarra): en 1973.

En el grupo los vínculos siempre fueron conflictivos. Alguna vez Stanley calificó a Criss y Frehley de “nefastos profesionales”, y en el caso del baterista, “mal músico”. Además, ellos dos se drogaban mientras que Stanley y Simmons, que también tuvieron cortocircuitos entre sí, siempre se jactaron de ser rockeros limpios. “Nunca me drogué. Si ves a alguien ponerse una pistola en la boca y apretar el gatillo para volarse los sesos yo prefiero no ser el próximo”, declara el cantante y guitarrista. Stanley tiene cuatro hijos de entre 10 y 26 años, y está casado con su segunda esposa, Erin Sutton. Kiss todavía existe, pero ahora está enfocado en un proyecto paralelo, Paul Stanley’s Soul Station. Grabó un disco, Now and Then, donde recrea clásicos del soul.

Clarín/Deportes

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