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Crece el protagonismo de Clotilde Hesme en el segundo año de Lupin

Juliette avanza en su relación con el protagonista, ¿habrá romance?

Hoy se estrena en Netflix la segunda temporada de Lupin, la serie francesa de misterio y suspenso protagonizada por Omar Sy. Si la primera temporada fue un éxito, se debió en gran parte al carisma de su protagonista y las buenas actuaciones del resto del elenco, empezando por Clotilde Hesme.

La actriz que interpreta a Juliette Pellegrini, el personaje del que Lupin está enamorado desde chico, es uno de los grandes nombres del cine francés.

Nació en 1979 en Troyes, una ciudad del este de Francia. “Somos tres hermanas actrices, y se podría pensar que venimos de familia de artistas, pero mis padres son funcionarios”, contaba en una entrevista con Clarín en 2012. Sus hermanas mayores son Annelise y Élodie.

Cuando terminó el bachillerato, Clotilde viajó los 120 kilómetros que separan su ciudad de París para estudiar en el Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático de la capital francesa. Todavía era estudiante cuando hizo su debut en teatro y actuó en numerosas obras.

Pronto empezó a trabajar en cine. Su debut fue en 1999, en el cortometraje Dieu, que la nature est bien faite!, y en 2002 consiguió su primer papel en un largometraje, Le Chignon d’Olga.

Mientras, su belleza y su altura (1,74) le permitían ganarse algunos euros como modelo en publicidad y las pasarelas. En 2005 recibió la consideración del público y la crítica por su rol en Los amantes regulares, de Philippe Garrel, que coprotagonizó junto al hijo de éste, Louis. Dos años más tarde, la dupla se reunió en Canciones de amor, de Christophe Honoré, un musical que le valió una nominación al César, el equivalente francés del Oscar.

2007 fue su año de mayor exposición: apareció nada menos que en cinco largometrajes y se ubicó definitivamente entre las estrellas femeninas más cotizadas de la industria cinematográfica francesa. Un lugar que se consolidaría en 2010, cuando finalmente logró la soñada estatuilla del César con El amor de Tony, de la directora Alix Delaporte, y trabajó con otro de los mayores nombres del cine galo, el chileno Raoul Ruiz, en Misterios de Lisboa.

Para ese momento, Hesme ya había trabajado, variando entre roles secundarios y protagónicos, con importantes autores. Una carrera cuidadosamente diseñada. “Tuve muchísima suerte, pero para llegar a esos trabajos rechacé muchas cosas. En el fondo, a veces lo que lleva a este tipo de cosas es cuidarse: incluso cuando necesitaba pagar el alquiler, rechazaba cosas que pensé me podían perjudicar”, le explicaba entonces a Clarín.

Es que Hesme tiene claro su rumbo y sus principios laborales: “La popularidad sinceramente no me interesa. A veces eso implica algo tan simple como la idea de poder hacer las películas que a uno le gusta ver en el cine”.

Su primera serie fue la exitosa Les Revenants, que partía de una inquietante premisa: un día, en un pueblito francés los muertos volvían a sus casas e intentaban retomar sus vidas como si nada hubiera pasado. Hesme estuvo en los 16 capítulos de las dos temporadas, siempre alternando con obras de teatro. “Necesito el escenario para mi equilibrio, porque los actores de teatro no se preocupan tanto por la imagen y la fama, son más independientes. No existe el narcisismo que encontrás en el cine”, contaba en otra entrevista.

En cine, se mantuvo en la vereda del cine de autor, con títulos como Una vida, una mujer, de Stéphane Brizé, o Monsieur Chocolat, de Roschdy Zem, ambos de 2016. En esta última conoció a Omar Sy, que era el protagonista: encarnaba al personaje del título, Rafael Padilla, un esclavo cubano que, una vez liberado, se transformó en un famoso payaso en el París de la Belle Epoque.

Como tantos otros grandes actores, en los últimos años Hesme empezó a incursionar más seguido en el mundo de las series. Así llegó a Lupin, la creación de George Kay y François Uzan basada en las novelas policiales de Maurice Leblanc sobre el ladrón de guante blanco Arséne Lupin.

De esa forma, gracias a la globalidad de Netflix, al borde de los 42 años su cara es reconocida en todos los rincones del planeta. El impacto de la serie es tal que incluso Bill Gates no negó su adicción a la misma. “La empecé a ver y lo siguiente que supe es que habían pasado cuatro horas. Me dejé ir esa noche, no es algo que suela hacer, pero te lo ponen fácil. Te sentás, mirás y de repente el siguiente episodio está listo”, dijo en una entrevista en la nueva red social Clubhouse con Andrew Ross Sorkin.

La serie, a su vez, está basada en un libro del mismo nombre -que luego se convirtió en saga- publicado hace más de un siglo. A partir de esta adaptación libre, muy libre, está cobrando vida nuevamente. “Arsène Lupin es más que un libro. Es mi herencia. Mi método. Mi camino. Yo soy Lupin”. La voz que habla es la de Assane, el personaje central que interpreta el actor Omar Sy en la serie. Primera generación en Francia e hijo de un inmigrante senegalés, Assane Diop se nutre de elementos de la historia creada por Maurice Leblanc en 1905 para resolver algo muy importante de su vida en el siglo XXI. Arsène Lupin, el caballero ladrón, el hombre capaz de camuflarse en la alta sociedad sin ser descubierto, fue el libro que cautivó al niño de la serie cuando se lo regaló su padre poco antes de morir en circunstancias poco claras. Y es al que vuelve, como a un refugio o a un manual de instrucciones, para encontrar justicia 25 años después.

Clarín/Espectáculos

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