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Brasil goleó 4-0 a Perú y parece imparable. Colombia-Venezuela, empate

Neymar y Richardlison, dos desequilbrantes de la máquina brasileña.

Es cosa seria el Brasil de Tité. Por largos pasajes de los partidos parece estar ausente, pero se enciende de un momento para el otro y golpea. Se relaja porque le sobra demasiado a Brasil. Así, juega al tranquito, acelera y convierte. Otra vez le alcanzó con un par de corridas para golear 4-0 a Perú y poner un pie en los cuartos de final de la Copa América.

Se dijo bastantes veces: es un equipo de ráfagas el Brasil de Tité. Su estilo no es el de la posesión o el de transiciones rápidas: juega a que los cracks froten la lámpara. Así, entonces, puede regalarle la pelota al rival, puede deambular en la cancha por largos minutos, puede mirar los lujos -muchas veces innecesarios- que tira Neymar a cada rato. Incluso puede hasta aburrir. Hasta que a alguno de los distintos le entran ganas de ir para adelante y se desata una tormenta de fútbol. Porque a Brasil le sobra jerarquía para arrollar a cualquier rival, siempre y cuando lo desee.

En casi todos los partidos se puede observar lo mismo. No fue la excepción el duelo contra Perú. El elenco que comanda Ricardo Gareca tuvo el por ciento de la posesión en la primera parte, consiguió tres córners contra uno de los brasileros y remató al arco una vez más que el rival (5 a 4). Pero Brasil se fue al entretiempo ganando 1-0 y la sensación era que la goleada del local estaba más próxima que la igualdad de la visita. ¿Cómo se explica? Porque las cuatro veces que aceleraron los vestidos de amarillo, llegaron hasta abajo del arco que defendió Pedro Gallese.

Juega con 4 delanteros Brasil y se puede permitir el lujo de que el gol lo haga el lateral izquierdo. Cuando ataca, el Scratch ataca con todo. Fue un golazo el del defensor de Juventus por la jugada colectiva, que terminó con un centro atrás de Gabriel Jesús para la aparición por el centro del área de Alex Sandro. Las restantes dos corridas de peligro culminaron con remates desde afuera que se fueron muy cerca del arco.

Parece que sobra el partido Brasil porque sabe que le alcanza con acelerar un par de veces. Tal vez Uruguay y Argentina sean rivales a los que le regale menos. La lupa para entender a qué juega este Brasil matador se puede posar en Neymar: el 75 por ciento del partido lo juega como si estuviese en la playa con amigos. Presume en varias jugadas el 10 y se burla de los rivales. Le pegan mucho, es cierto. Pero es como el tema del huevo y la gallina: nadie puede asegurar que es lo que viene primero.

Y Perú fue prolijo, pero le falta por todos lados. Manejó la pelota con tranquilidad porque Brasil nunca se la disputó. Lo dejó hacer el local. E hizo poco la visita. Tuvo una clara con un mano a mano de Yoshimar Yotún, que se la picó al arquero pero que se encontró con el pecho de Danilo.

En la segunda parte, Neymar jugó un ratito más en serio y Brasil inquietó mucho más. El crack de PSG marcó el segundo con un remate cruzado desde la medialuna del área. Pudo descontar Perú, pero el ingresado Valera mandó por arriba un disparo realizado casi en la nariz de Ederson. En el segundo gol, Everton Ribeiro definió en el punto de penal al arco vacío tras otra jugada a puro toque del equipo. Y sobre el final Richarlison se sumó a la fiesta de goles para el 4-0.

Sin transpirar, el Brasil de Tité sigue arrasando. Por torneos oficiales el DT lleva disputados 30 partidos: ganó 26, empató 3 y solo perdió con Bélgica en el Mundial de Rusia.

Clarín/Deportes

FARIÑEZ FUE EL RESPONSABLE DEL EMPATE 

Colombia no pudo con Venezuela pero especialmente con el arquero Wuilker Fariñez, quien fue gran responsable de mantener el cero en su arco. Por ahora, el equipo colombiano es líder del grupo B con 4 puntos y la Vinotinto sumó su primer punto.

El seleccionado cafetero fue ampliamente superior a Venezuela pero no tuvo un partido. Jugó por momentos muy acelerado, sin demasiado juego asociado y muchas fallas en la en la definición, más allá de las buenas atajadas de Fariñez.

La primera media hora estuvo muy enchufado Edwin Cardona. El jugador de Boca exigió al arquero con un remate desde afuera del área y asistió con un pase magistral a Muriel, que no definió bien. Después se apagó. Luis Muriel y Duván Zapata no pesaron.

En la parte final, Colombia logró armar una gran jugada colectiva, Mateus Uribe la paró de pecho en el área, metió una chilena con destino de gol pero otra vez Fariñez salvó la caída de su valla. El nivel de juego decayó, Colombia siguió sumando frustraciones, mientras que la Vinotinto, diezmada por los casos de Covid-19, aguantó el cero gracias a Fariñez.

Clarín/Deportes

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