
Leandro Bolmaro recibió una noticia que no deseaba escuchar: Utah, franquicia en la que está desde el comienzo de la temporada, ya le informó que no ejecutará la opción del tercer año del argentino en la NBA y, en consecuencia, en junio quedará como agente libre para poder negociar su futuro con cualquier club interesado. Incluso todo podría ser peor: los Jazz cuentan con la chance de cortar al cordobés en medio del actual torneo, según publicó el sitio estadounidense The Athletic.
La mala noticia para el varillense es que tampoco cuenta con demasiados minutos en la rotación de uno de los mejores equipos en el inicio de la liga (record de cinco triunfos y dos derrotas). De hecho, no estará disponible para el siguiente encuentro ante Memphis por haber entrado en los protocolos de salud y seguridad. Así por ahora sólo estuvo en el parquet en dos de los encuentros iniciales de la temporada con 16 minutos (uno en el triunfo como local ante Denver por 123-102 y 15 en la derrota como visitante contra el mismo rival por 117-101).
Si bien el plazo máximo que tenía Utah para avisarle a Bolmaro sobre la utilización de esa cláusula en su contrato era el lunes, la decisión sorprendió por el poco tiempo que pasó desde su llegada (arribó después de haber formado parte de un intercambio de Rudy Gobert a Minnesota) y, especialmente, por los elogios que su entrenador Will Hardy había tenido sobre él. “Nos encanta la dureza de Leandro. Su habilidad para defender la pelota, el ritmo con el que juega. El fuego con el que juega en ambos lados de la cancha es definitivamente representativo de cómo queremos que sea nuestro equipo”, había asegurado hace unos días.
Ahora bien, ¿de qué se trata esa famosa cláusula en el vínculo legal de Bolmaro con la NBA? Al haber sido elegido en la primera ronda del draft de 2020 en el 23° puesto, entró en un contrato para los jugadores considerados rookies (debutantes). En efecto, en ese momento firmó automáticamente un acuerdo que le garantizaba estar dos años en una franquicia y otros dos optativos en una decisión que ya pasaba a estar en las manos del equipo en el que se encontrara en ese momento. Es por eso que Bolmaro tiene asegurado cobrar en la actualtemporada los 2.471.160 dólares que le corresponden pase lo que pase con su futuro.
Más allá de esa novedad sobre sus próximos pasos, lo cierto es que el base de apenas 22 años intentará aprovechar todas las posibilidades que se le presenten en los meses venideros (posibles lesiones de los compañeros, partidos definidos y demás) para seguir mostrándose y, de ese modo, intentar cautivar a otra franquicia de la máxima liga del mundo o, en su defecto, a los mejores clubes europeos europeos, donde irrumpió con los colores de Barcelona.
Por eso, de todos modos, a su historia aún le quedan varios capítulos por contar.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón