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Boca ganó y se metió en zona Libertadores. El Ciclón perdió y Montero, humm!

Luis Vázquez le dio la victoria a Boca y recibe el saludo de Almendra, su asistidor.

La Bombonera revive. Por sus hinchas, que hacen de este estadio una caja de resonancia como pocas. Por su equipo, que no sólo se entrega en sudor; también, en un fútbol sin lágrimas. Por su sangre joven. La de Almendra, cada vez más influyente. La del pibe Vázquez, de nuevo goleador. Boca gana, pero por encima de todo juega bien. Y muestra una gran personalidad. Para dar vuelta un partido bravo, dejar sin invicto a Flores en Godoy Cruz y despertar la ilusión de la pelea por el título. Tercero en discordia, avanza en la tabla anual, la que le da un pase a la Libertadores.

Del agobio, la asfixiante presión de Godoy Cruz que lo había puesto contra las cuerdas y ese cabezazo de Badaloni que otra vez tuvo la complicidad de Fabra y Rossi a ese final del primer tiempo victorioso, al grito que ya se hizo carne en las gargantas de los hinchas: “¡Vamos, vamos los pibes!”.

Boca, entonces, dejó plasmada esa superioridad que recién pudo lograr en desventaja, después de sufrir a un rival que llegó dispuesto a ser protagonista. Sí, Godoy Cruz fue el animador en los primeros veinte minutos con un esquema versátil, que partió del 4-3-3 y se transformó en 4-1-4-1, con jugadores muy aplicados.

Flores trajo el know how de Bielsa y dejó claro que no sólo fue su traductor. El conjunto mendocino, revelación del torneo, fue intenso de entrada y hasta Ojeda, su goleador, tuvo funciones defensivas por la derecha, bien dispuesto a tapar las proyecciones de Fabra. Godoy Cruz bloqueó a los receptores y no le permitió articular pases a Boca. Molinas, Almendra y Ramírez, los encargados de la gestación, no pudieron circular libremente por la intensidad de los volantes del equipo mendocino.

No habían pasado 60 segundos y los cuyanos ya habían rematado al arco. El gol llegó por un centro de Bullaude y un anticipo de Badaloni. Se durmieron Rojo, Fabra y el arquero.

Boca tuvo la igualdad en un arresto individual de Vázquez, pero el pibe resolvió mal, de zurda, una jugada que había iniciado con una corrida y dos enganches. Hasta que se activaron los creativos. En especial, Almendra y Ramírez. Rotaron posiciones, empezaron a mover la pelota, hubo asociaciones y Godoy Cruz ya no logró cortar ni recuperar tan rápido.

Lo empató Fabra, después de una jugada que arrancó en Almendra, hizo escala en Rojo y antecedió en la habilitación de Ramírez. Dejó descubierto el primer palo Espínola. El arquero paraguayo tuvo una noche de claroscuros. Porque después tapó dos mano a mano. Eso sí, nada pudo hacer cuando Almendra metió un sombrero, encaró con la pelota dominada y dejó a Vázquez de cara al 2 a 1.

Había sido un partidazo en el primer tiempo. Por el ritmo, por la dinámica de unos y otros. Y cumplió con las expectativas en el complemento. Porque Godoy Cruz se lanzó a la búsqueda de la igualdad. Y dejó espacios para la contra de Boca. Lo perdió Bullaude, que metió un tacazo y se encontró con un buen bloqueo de Rossi. Y en la réplica, Almendra resolvió mal después de una buena combinación entre Ramírez, Vázquez y Molinas. Después, Espínola salvó ante Pavón.

Flores sacó a Burgoa, volcó a Ojeda por la izquierda y le dio pista a Chala. Sin embargo, el equipo perdió explosión. Un poco por el cansancio de un primer tiempo a todo vapor; otro tanto, por la exigencia de Boca, que se refrescó con Montes y Briasco. Y tuvo mayor presencia Weigandt en ofensiva. Se reclamó un penal sobre el lateral. Pareció infracción, en cambio, un agarrón de Leonel González sobre Vázquez.

Estuvo más cerca Boca de meter otro que Godoy Cruz del empate. Si Pavón hubiera estado más fino, el resultado habría sido más abultado. El triunfo fue justo. Porque supo reaccionar a tiempo y mostró jerarquía. River y Talleres están arriba, ¿pero quién le quita el sueño a Boca?

Daniel Avellaneda/Clarín

El Pepo De la Vega comenzó a dar vuelta la historia en el Nuevo Gasómetro.

La ilusión duró menos de un tiempo. San Lorenzo empezó bien pero terminó pésimo: Lanús se lo revirtió, le ganó por 3 a 1 y el Nuevo Gasómetro volvió a explotar contra la dirigencia y Paolo Montero. El equipo sumó su tercera derrota al hilo y el domingo visitará a Huracán para el clásico del barrio.

Ni jugando uno de los mejores primeros tiempos en la era Montero pudo irse al descanso tranquilo un San Lorenzo perturbado. Ganaba por 1-0 con un lindo gol producto de una buena combinación de pases y movilidad. Pero no sólo eso; sumaba confianza toqueteando en la mitad de la cancha y tratando de volver a encontrar el espacio para llegar hasta el arco de Lautaro Morales.

Sin embargo cometió un error y se le desdibujó la sonrisa antes de tiempo. Alexis Sabella, que había participado de la jugada del gol, falló en la mitad de la cancha, José Sand vio todo antes que todos y clarificó el ataque con un pase a Ignacio Malcorra que corrió por el callejón interno que dejó la abierta defensa local. Su remate lo tapó Sebastián Torrico con el rebote hacia un costado. Y por allí vino solito Lautaro Acosta para meterla.

Hasta ese momento San Lorenzo había manejado casi todo. Se había hecho fuerte con el 1-0: Uvita Fernández se la dio a Sabella con un caño incluido, el pibe la metió al área para Nahuel Barrios y éste mandó el centro atrás para la aparición de Andrés Herrera, quien hizo una gran diagonal de derecha al centro y definió cruzado.

Aún con las bajas de último momento de Franco di Santo (contractura) y Siro Rosane (golpe en el tobillo izquierdo), el conjunto de Boedo mostraban intensidad de la mitad de cancha hacia adelante. Pero otra era la historia atrás. Una defensa de cinco hombres en línea entregó huecos groseros que aprovecharon los correntinos Sand y José López. Lanús había acusado el golpe tras ser vulnerado; no obstante, recuperó el color tras el empate. Y San Lorenzo se volvió a transformar en una calabaza.

Cada envío cruzado de Lanús fue un misil imparable para los centrales de San Lorenzo, que no lograron frenar un centro. Sin la fluidez de la primera parte y con un rival al acecho, Montero se abrazó al punto. Aprovechó que Herrera se golpeó para sacarlo y meter a un defensor: el juvenil Gonzalo Luján. Los hinchas estallaron con los insultos en masa.

Para colmo, pasó lo que se veía venir: en uno de los tantos centros, Pedro de la Vega cabeceó ¡en el área chica! y dio vuelta la historia que Angel González se encargó de sentenciar al final.

Nahuel Lanzillotta/Clarín

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