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Berlín, una precuela de La Casa de Papel, disponible en Netflix

Son ocho capítulos donde Andrés de Fonollosa vuelve a hacer de las suyas.

Berlín se transforma en París. En su propia y flamante serie, el recordado ladrón de La casa de papel ahora planea un robo con otra banda: unas joyas valuadas en 44 millones de euros. En Berlín, el spinoff de La casa de papel, el plan criminal es un disparador para hablar del amor y de la rebelde juventud.

Esta serie de Alex Pina y Esther Martínez Lobato ya está primera en el Top 10 de Netflix en Argentina. Pedro Alonso vuelve a encarnar a Andrés de Fonollosa (alias Berlín, quien había muerto en la serie predecesora) y ahora planifica un golpe en Chez Viénot, la casa de subastas más grande de París.

Y en el trabajo se va a colar una relación de amor. ¿Podrá Berlín lidiar con ambos frentes de peligro? Así, uno de los más queridos ladrones de La casa de papel volvió en esta precuela que es un estudio de personajes y un drama sobre la fugacidad del dinero, de la juventud y del amor. No es casual que ocurra en París. ¿Todo concluye al fin?

“Cuando uno se rodea de juventud, rejuvenece. El entusiasmo, la frescura, la belleza son las cosas por las que merece la pena vivir”, dice el personaje de Pedro Alonso, de 52 años, en una escena clave de Berlín, afinando el golpe de los 44 millones de euros en joyas. La ambición que le robará tiempo al impensado romance en París.

Por eso Berlín reclutó a ladrones talentosos aunque con poca experiencia: abraza la ilusión de la juventud. Y con esa energía se deslumbrará por la morocha Camille (la mexicana Samantha Siqueiros), con la que vivirá un romance de ensueño por las calles de París.

“Un buen plan siempre debe incluir alguna dosis de diversión”, dice Berlín, cuya serie combina suspenso, acción, humor y hasta un triángulo amoroso. Si La casa de papel fue una serie coral, Berlín sondea en los sueños y anhelos primigenios del hermano de El Profesor.

En La casa de papel, Berlín era un narcisista patológico y con rasgos de psicópata, más oscuro que luminoso. Pero en su propia serie, Andrés de Fonollosa aparece más moderado. Es un romántico de los atracos, más respetuoso de las víctimas y hasta de sus propios colegas, a los que ve como discípulos.

Salvando las inmensas distancias, si La casa de papel fuera Breaking Bad, Berlín sería su Better Call Saul: recobra los hechos que explican el cambio ético y moral de un personaje no tan lateral. Ese es el giro central de Berlín.

“Mon amour, yo dejaría todo por vos y me quedaría en París. Lo quiero todo contigo”, le declara el maduro Berlín a Camille. En medio del plan maestro, el ladrón descubre, en el hotel de enfrente, a su joven musa de amor.

Pero es complicado: se trata de la esposa de Monsieur Polignac, director de Chez Viénot. Así, Berlín cruza la frontera de lo profesional a lo personal. La interacción de Berlín y Camille será sensual e idílica por las calles y hoteles de París. Y demuestra que la peligrosa operación de las joyas es un disparador para la verdadera fuerza emocional y dramática de la serie: la tensión entre el amor y el dinero.

La otra gran protagonista de la serie es la Ciudad Luz. Cada escena de la serie depara situaciones bellamente fotografiadas en la capital francesa. Una persecución de autos y motos atravesará locaciones inolvidables, con un cameo del violinista Ara Malikian. Sonarán clásicas chansons francesas y hasta una versión punk, en vivo, de What a Wonderful World.

“Un robo no tiene un plan, sino un plan de estudios -dice Berlín, entrenando a su banda-. Eso lo dice una persona brillante que me ayuda a diseñar algunos golpes”. Alude a su propio hermano, Sergio Marquina-El Profesor.

Berlín termina la frase y suena, de fondo, un esbozo melódico de Bella Ciao: la primera referencia a la serie original. Las otras estarán en cuerpo presente. ¿Cómo? La policía de París pedirá ayuda a la de España y allí retornará la oficial Alicia Sierra (la gran Najwa Nimri), de la serie madre. Ella traerá al juego a la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño). Verlas juntas de nuevo es otro de los placeres en esta gran serie de amores robados.

Patricio Féminis/Especial para Clarín-Espectáculos

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