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Banfield goleó y jugará la final con Boca. Ganó Talleres, perdió el Lobo

Fabián Bordagaray inició el camino de la goleada banfileña.

Hizo lo que tenía que hacer el Banfield de Javier Sanguinetti: ganó y jugará la final de la Copa Diego Maradona contra Boca en San Juan. Con ocho pibes del club en la formación titular, goleó 4-1 al San Lorenzo de Mariano Soso, que quedó con su continuidad muy comprometida.

Eligió un camino y no se apartó de él, Banfield, para llegar a conquistar lo único necesario para poner sus pies en tierra cuyana en el duelo definitorio: el gol. Y la búsqueda se recostó sobre la derecha con Mauricio Cuero.

¿Por qué por allí? Sin Bruno Pittón, afectado por coronavirus, y sin Gabriel Rojas, lesionado, Soso debió apelar al juvenil Nicolás Fernández, de escaso rodaje en la máxima categoría. Y Sanguinetti dispuso que el colombiano y toda su polenta y velocidad fueran la espada filosa para cortar la defensa visitante.

Y así fue. Pocas veces el pibe surgido de la cantera cuerva pudo controlar al desequilibrante Cuero, que ya antes de los cinco minutos había enviado dos centros peligrosos no aprovechados por Giuliano Galoppo, primero, y por Agustín Fontana, después.

Hasta que Fabián Bordagaray, justo un ex San Lorenzo, le rindió honor a otro envío exacto de Cuero, que antes dominó a la perfección un cambio de frente de Alexis Sosa y dejó pagando al chico Fernández. El cabezazo de Bordagaray le puso justicia a un partido con hegemonía del local en el juego y muy poco de un Ciclón que apenas llega a ser una leve brisa veraniega.

El Taladro insistió y aumentó con un golazo de tijera de Fontana, a quien le bajó la pelota Martín Payero ante la mirada atónita de la línea defensiva de San Lorenzo, que pudo descontar gracias a una asistencia de primera de Ángel Romero a Víctor Salazar, que definió cruzado. Pero Martín Payero, de tiro libre, y Juan Alvarez, en contra, redondearon la goleada y y dejaron desfigurado al Ciclón y su DT. El Taladro, práctico y contundente, selló el ticket para jugar el domingo la final de la Copa Maradona. Y se atreve a soñar.

TALLERES HIZO LOS DEBERES, PERO NO LE ALCANZÓ

El partido entre Colón y Talleres demoró el comienzo de la definición de la Zona B Campeonato de la Copa Diego Maradona porque había una tormenta grande en Santa Fe. La cancha estaba inundada, llena de charcos. Algunos sectores del estadio eran una laguna. Luego, la lluvia paró y armaron un partido entretenido. Lo ganó Talleres pero no le alcanzó para meterse en la final porque Banfield superó a San Lorenzo.

Tanto Colón como Talleres sintieron los efectos del agua que minaron el césped del Brigadier López. Más que nada la visita, que tardó más en acomodarse. Colón insinuaba más al principio y con algunos envíos aéreos intentó complicar su rival, que casi se queda sin su arquero, Marcos Díaz, quien acusó una lesión muscular pero se recuperó.

Con el correr de los minutos, Colón se diluyó. Y Talleres, de a poco, fue adaptándose a las circunstancias y empezó a manejar la pelota. Tal es así que, tras una buena jugada con toques, pisadas y tacos, llegó al gol. En posición de “10”, Pochettino recibió la pelota de Navarro, ubicó con la vista a Valoyes y le metió un centro preciso para la volea del colombiano que terminó en la red.

Talleres tuvo la chance para aumentar la ventaja, pero el cabezazo de Méndez –solo- se fue desviado. En la pelota parada estaba la clave, teniendo en cuenta las condiciones del campo de juego, con más barro al pasar el tiempo. Y en el inicio del segundo tiempo, Tenaglia sorprendió a Burian con un cabezazo muy fuerte tras un corner y al arquero de Colón se le escurrió la pelota por abajo.

Talleres conseguía en ese momento la tranquilidad como para liquidar la historia rápidamente y esperar lo que ocurría en la cancha de Banfield. Igual, el equipo de Medina siguió atacando. El triunfo no le alcanzó pero se fue con la tranquilidad de saber que tiene futuro.

EL LOBO NO PUDO CON LOS TUCUMANOS

Lo intentó hasta el final Gimnasia de La Plata, ese club que tuvo a Diego Maradona como entrenador hasta el inicio del torneo que ahora lleva su nombre y que debió reconvertirse también ante la partida del Gallego Méndez del banco de suplentes tras la muerte del ídolo.

Lo buscó incluso en la última fecha, en el Bosque, con la ilusión de meterse en una final impensada cuando al inicio del 2020 todos los caminos conducían al descenso. El cierre del torneo también dejó la salida de Ricardo Zielinski (asumirá en Estudiantes LP) del banco de Atlético Tucumán.

Salió con todas las ganas el conjunto de Messera y Martini. Y con su diseño táctico más ofensivo (de 4-42 a 4-2-3-1) estuvo más cerca de conseguir el gol en el primer tiempo. Porque lució mejores armas que Atlético Tucumán, y en ocasiones seguidas lo tuvieron Eric Ramírez y Goltz. No pudo porque además de su ineficacia se entrometió Lucchetti con buenas atajadas ante Contín y Ayala.

La visita, en la despedida de su DT después de años bajo un ciclo más que positivo, se movió sin la ambición que había mostrado en la primera etapa de este torneo, en el que fue el mejor de todos. Especialista en ser paciente, esperó al desánimo de Gimnasia en la segunda etapa y Marcelo Ortiz metió un gol como para terminar de desmoralizar al local, que perdió fuerzas y cedió el protagonismo.

El último tramo del partido mostró la impaciencia de Gimnasia con varios remates apurados. Pero siempre chocó ante Lucchetti. Y el sueño se extinguió en la noche.

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