
Cuatro son las fechas que le restan a Atlético Tucumán, pero uno -y muy grande- es el sueño que tiene: gritar por primera vez, en sus 120 años de vida, campeón en la máxima categoría. Y esa ilusión puede ser posible. Porque el equipo dirigido por Lucas Pusineri es, y aunque a muchos no les guste, el mejor del campeonato. Lo demuestra en cada partido con su juego colectivo, con sus hombres “distintos” y con ese toque de balón que le gusta a la gente. El 2 a 1 ante Platense fue un paso más para seguir por el camino de la historia. Así, y hasta que juegue Boca ante Gimnasia con la presión de ganar, la punta volvió a ser de Atletico.
El local entró entonado, con todas las ganas de llevarse por delante a su rival. Apenas un minuto fue suficiente para que Ramiro Carrera metiera un golazo: recibió en el borde del área un pase de Mateo Coronel y la acomodó con clase contra el palo derecho de Ledesma para desatar la locura. Locura total.
Pero cuando el ganador manejaba el partido un baldazo de agua enfrió todo. Un centro desde la derecha cruzó el área y por atrás de los defensores conectó Vicente Taborda, que definió cruzado para poner el 1-1.
Era borrón y cuenta nueva. Y eso sucedió. Entonces el buen juego reapareció. Nuevamente con Coronel impecable; con Pereyra secundando y con Carrera haciendo magia. El premio debía llegar. Y llegó tras un pase filtrado de Carrera para Coronel, que enganchó y definió de derecha.
Faltaba todo el complemento. Pero el resultado no se modificó. Para que la punta fuera tucumana.
Juan Manuel Rovira/Corresponsalía Clarín de Tucumán
RACING RESCATÓ UN PUNTO SOBRE LA HORA
Con el corazón en la boca. Así juega Racing. Capaz de enorgullecer por el fino trazo de fútbol de la mitad de la cancha y, en simultáneo, despertar horrores del circulo central hacia atrás.
Entonces llega ese final cargado de polémica. Del gol anulado a Gabriel Alanís que se transformaba en el 4-2 para Defensa y Justicia a un penal que sólo el VAR pudo ver: una mano de Julián López en la jugada previa. Sin embargo, Emiliano Vecchio, que todo bien había hecho en la noche, aumentó el dramatismo. La pelota viajó por encima del travesaño. Pero hubo más acción. Y el propio rosarino, de la fantástica pegada más allá del tiro que falló desde los 11 metros, ejecutó con maestría el tiro libre. Y Aníbal Moreno, caballero de la angustia, el mismo que puso la cabeza para ganarle a Central en otro partido infartante, lo empató. En offside, mínimo, televisivo, pero offside. ¿Qué líneas habrá trazado? Y en el 13° minuto adicional Vecchio le hizo vientito al palo. Fue 3 a 3 y telón. Para una obra magnífica. ¿También para las aspiraciones de Racing?
Ya había ganado Atlético Tucumán en el José Fierro y ahora la distancia entre el equipo tucumano y Racing es de tres puntos. Y justo se enfrentarán el lunes en Avellaneda. Entonces habrá que esperar qué hace Boca en La Plata. Sí, a pesar de todo, el inestable equipo de Fernando Gago tiene chances de ser campeón. Por más que no tenga término medio, como si aplicara la vieja teoría de la manta corta que popularizó Tim, un sabio brasileño que en tierras argentinas triunfó como técnico.
Porque es cierto que Racing intenta ser un equipo de “autor”, con jugadores técnicos y un fútbol elaborado, pero deja una estancia a las espaldas de los volantes que desarma cualquier defensa. Entonces, lo bueno que produce arriba se deshace cuando el rival contraataca.
Y esa tendencia se profundizó en Florencio Varela. Racing comenzó ganando con un gol fantástico y después de mostrar su dominio se lo dieron vuelta, igual que ante Central, pero no llegó el tercero del local. Entonces Vecchio aprovechó la última pelota de esa primera etapa para empatar un encuentro que se había hecho cuesta arriba.
Lo buscó de entrada Racing. Con Vecchio como titular, algo que no ha
Racing intenta ser un equipo de “autor”, con jugadores técnicos y un fútbol elaborado.
bía sucedido frente al equipo rosarino. El enganche tiene mucha categoría. Le da fluidez a Racing. Tiene un mapa en la cabeza. A partir de sus buenas ejecuciones la visita empujó a Defensa y Justicia contra su arco. Y cuando todavía se reclamaba un penal de Nazareno Colombo sobre Enzo Copetti que Fernando Rapallini omitió, llegó el gol.
Cambió de frente Aníbal Moreno, Johan Carbonero jugó la pared con Vecchio y de esa devolución llegó el centro atrás del colombiano y el zurdazo goleador de Matías Rojas. Sí, con un buen trato de la pelota, triangulando y mostrando una gran ambición, Racing se puso en ventaja.
Sin embargo duró poco la felicidad. En cinco minutos Defensa y Justicia revirtió el marcador. Fue desde un lateral que llegó para Kevin Gutiérrez, quien tiró un centro que Gabriel Alanis no llegó a cabecear, pero entró por el segundo palo ante la sorpresa –y nula reacción- de Gabriel Arias.
Y en una réplica, con Racing lanzado en la ofensiva, el equipo volvió a exhibir su peor cara. Lucas Souto jugó profundo, Gastón Togni avanzó punzante, metió el centro atrás y Alanis arremetió en la cara de Arias.
Racing, otra vez, quedó aturdido. Del alto vuelo de esos primeros 20 minutos a una derrota que expuso su principal déficit: el retroceso. Pero lejos de conformarse con la ventaja, Defensa y Justicia fue por más. Y el partido se hizo de ida y vuelta. Lo perdió Gonzalo Piovi, a quien Vecchio dejó de frente al gol y hubo una enorme respuesta de Ezequiel Unsain. Y falló Copetti, quien recibió de Rojas y remató mordido, a las manos del arquero. Hasta que Lolo Miranda habilitó a Vecchio y el Magnate definió cara a cara con el capitán. El asistente Gerardo Lencina levantó la bandera. Estaba un metro habilitado. El VAR corrigió el error. Y Racing viajó al entretiempo con un empate.
En el complemento los dos se descuidaron, pero Racing pareció desbocado. Jonathan Galván salvó en la raya a un flojo Arias. Unsain mostró toda su solvencia ante Nicolás Oroz y Carbonero, en ambas acciones comandadas por Vecchio. Togni se lo perdió abajo del arco. Hasta que Julián López hizo una jugada bárbara, filtró para Togni y el volante metió un latigazo inatajable.
El epílogo fue de película. Racing pasó del infierno a un canto de esperanza. Deberá valorar el punto, en definitiva. Pudo haberse ido de Florencio Varela sin chances de ganar el título y revivió con ese final de locos.
Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón