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Artaud, la obra cumbre de Spinetta, homenajeada en el Colón

Sol Liebeskind, la argentina radicada en Nueva York, fue una de las intérpretes de la noche.

Mañana es mejor

Piano, arreglos y dirección: Adrián Iaies. Dirección orquestal: Ezequiel Fautario. Cantantes: Sol Liebeskind, Deborah Dixon, Emilio del Guercio y Santiago Arias.

Este proyecto fue una de las sorpresas en la programación 2023 del Teatro Colón, y la idea-eje no podía ser más apropiada: celebrar los 50 años del álbum Artaud de Luis Alberto Spinetta en la sala de mayor prestigio del país. Llevar las canciones de

Artaud a ese escenario fue confirmar que se trata de una obra clásica, en el sentido más abarcativo del término.

Otro acierto fue la elección de Adrián Iaies como arreglador, no solo por una cuestión generacional innata (creció con el rock y hace décadas brilla en el jazz) sino también por su fascinación con el desafío, y una actitud que lo llevó a jugarse por un

formato inusual: cuarteto de cuerdas, cuarteto de maderas y trío de rock (guitarra, bajo, batería), además de cuatro cantantes.

El resultado fue una reinterpretación sumamente respetuosa pero también osada y original, que logró esquivar la ingrata zona de derrota lose-lose de este tipo de homenajes, que no aportan nada cuando son demasiado fieles y no cautivan cuando se apartan demasiado.

El concierto Mañana es mejor, entonces, antes de la primera nota ya había logrado escapar de los lugares comunes y se presentaba como algo realmente nuevo y un desafío apasionante. “Esta noche -dijo Bobby Flores, a cargo de la introducción- se va a homenajear una obra básica para la cultura argentina. No va a haber una cabalgata de invitados, no habrá lugar para la nostalgia, tampoco se van a contar anécdotas. Se va a recurrir a una pata fundamental de la tradición, que es la interpretación de una obra. Este Artaud no es el mismo de hace 50 años. Esta es una interpretación que realiza Adrián Iaies”.

Luego subieron los músicos, el director Ezequiel Fautario (director de la Orquesta Sinfónica Municipal de Tres de Febrero) y Iaies. Primero tocaron una breve pieza original de Iaies inspirada en Artaud, el instrumental Todos los vientos, y enseguida llegó la primera canción, nada menos que Todas las hojas son del viento, muy bien cantada por la dulce voz de la jazzera Sol Liebeskind, que está radicada en Estados Unidos y vino especialmente para participar.

Iaies dijo: “Es un disco donde uno no reconoce que haya influencia de discos anteriores o de otros artistas. Es como un big bang, una explosión del universo Spinetta y todos los elementos de su obra ya están ahí”.

Enseguida llegó Cementerio club, con la blusera voz de Deborah Dixon, en gran versión. La primera sorpresa en cuanto al orden de temas fue que no siguió Por sino Superchería, que tuvo una exquisita intro con clarinete y flautas, más la angelical voz de Liebeskind, que el sonidista no lograba amplificar a un volumen adecuado, problema que se acentuó en La sed verdadera, donde la letra quedó enterrada por la música.

La propuesta ideada por Iaies se mostró aun más disruptiva con la incorporación de un interludio: una versión instrumental de Todos los días de la vida, donde se sumó al piano.

Luego llegó un momento cumbre: una versión de Por tocada y cantada por el bandoneonista Santiago Arias, una genialidad inimaginable. La épica Cantata de puentes amarillos permitió que Sol Liebeskind al fin pudiera lucir todo su talento y al volumen perfecto. Bajan, con Deborah Dixon, sonó con aires de swing.

Un nuevo interludio apareció de la mano del Tema de Pototo (Para saber cómo es la soledad), de Almendra. Los arreglos fueron románticos e impresionistas, en la línea de Debussy. Emilio del Guercio, compañero de Spinetta en Almendra y en algunos temas de Artaud, se lució primero con A Starosta el idiota, mientras el arreglo trocaba las referencias de She loves you por Across the universe y Come together. Una delicia.

Las habladurías del mundo fue el momento más rockero, con arenga incluida para hacer palmas, y una ovación con mucha gente de pie. El final fue con otro agregado: Laura va, con bandoneón y un tramo con sonido de trío de jazz y versos finales cantados por Arias. Hubo dos bises: una versión instrumental de Maribel se durmió, y una breve improvisación de Iaies al piano, con solapados guiños a Spinetta Jade.

Marcelo Fernández Bitar/Clarín-Espectáculos

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