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Argentina le ganó merecidamente a Brasil y clasificó a París 2024

Gondou desata el festejo tras su cabezazo goleador que fue el pasaje a los Juegos Olímpicos.

Si había una manera ideal para clasificar a los Juegos Olímpicos, era ganándole a Brasil en un partido definitorio e histórico. Y la Selección Sub 23 de Javier Mascherano pudo hacerlo. Fue un 1-0 trabajado pero merecido. La Argentina, de la mano de un Thiago Almada líder, un Luciano Gondou clave, un Valentín Barco influyente y un Leandro Brey seguro, se quedó con un triunfazo en el clásico y así sacó boletos para París 2024. De yapa, la Verderamarela quedó afuera.

Tan parejo fue este Preolímpico que los cuatro equipos en puja llegaron a la última fecha con chances tanto de clasificación.

Hubo determinación de entrada en la Selección. Lo salió a presionar a Brasil a bordo del 4-2-3-1 que dispuso Mascherano, con cuatro cambios con respecto a la formación inicial del empate agónico con Paraguay. El regreso de Valentín Barco le dio profundidad por la banda derecha.

Los aportes del Colo siempre preocuparon a la última línea brasileña por ese costado. Varios centros cayeron desde allí, pero ninguno pudo ser aprovechado. El ingreso de Luciano Gondou por Pablo Solari fue la gran novedad táctica . Así, Santiago Castro bajó por al derecha, Thiago Almada se ubicó detrás del centrodelantero y Cristian Medina fue por la izquierda.

Hubo momentos de buenos toques en ese mediocampo. Pero también hubo varios tramos en los que dominaron los nervios y la imprecisiones. De hecho, las poquitas aproximaciones que tuvo Brasil en una primera parte muy discreta fueron por errores de la Argentina. Clara solamente fue una del equipo de Menezes: un zurdazo de Alexsander que pasó cerca.

Un tiro libre de Almada en el palo fue la mejor situación por el lado albiceleste. Después, los de Masche dominaron aunque sin ser exitosos a la hora de pisar el área verdeamarela. Faltó cambio de ritmo en una Selección a la que le costó salirse del molde para romper a un rival cuya mayor virtud fue el orden defensivo.

Brasil no mostró una postura agresiva; todo lo contrario. Se agazapó y, por caso, las veces que contó con el poder de la pelota para imponer su peso, no lo hizo. En contadas ocasiones pasó la línea de la mitad de la cancha.

Se imponían algunas variantesel técnico recién movió el banco a los 19 minutos de la segunda parte, con el ingreso de Solari por Castro, que nunca se sintió cómodo como volante por la derecha.

El que sí hizo variantes antes fue Menezes en Brasil. Puso a John Kennedy, la figura de Fluminense, quien empezó a marcar la diferencia con sus intervenciones y obligó a Leandro Brey a lucirse con un par de tapadas espectaculares.

Ante la dificultad en la elaboración, bienvenida era la pelota parada . De un tiro libre desde la derecha llegó un cabezazo de Valentini que se fue al lado del palo. Lo más peligroso no llegaba del juego colectivo ni de individualidades.

Faltando 15 minutos entró Claudio Echeverri por un flojo Medina, que antes de irse tuvo una gran oportunidad de cabeza. El Diablito no llegó a tocarla, pero la Argentina alcanzó el gol que estaba necesitando gracias a su faro en el área.

Gondou, que se cansó de luchar dentro y fuera del área, capitalizó un buen centro de Barco y de cabeza entre los dos centrales rivales al fin venció el cero en el marcador. Lo merecía la Selección, más por ímpetu que por claridad, pero lo merecía al fin.

El gol desató a la Argentina y hundió más a un Brasil perdido. Pudo haber hecho un par más a partir de allí el elenco albiceleste. Se agigantó Thiago Almada para comandar las acciones y ganar aire en ese tramo final recibiendo varias infracciones. Tuvo revancha con otro tiro libre, pero esta vez se lo sacó Mycael.

Barco estrelló un zurdazo en el travesaño. Y Solari perdió un mano a mano ideal para liquidarlo. Sin embargo, el triunfo no estuvo en peligro. Brasil no pudo reaccionar ya. La Argentina otra vez le arruinó los planes, lo dejó sin París y se quedó con un cupo para la cita de mitad de año.

Clarín/Deportes

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