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Andy Murray, el tenista que volvió del retiro, ganó en Amberes

La emoción del tenista escocés quien hace muy poco tiempo atrás había anunciado su adiós al tenis.

“¿Ganar otro título? Creo que ninguno de nosotros lo esperaba”. La sinceridad de Andy Murray fue un reflejo perfecto de la pesadilla que el ex número uno del mundo atravesó en las últimas temporadas, debido a los fuertes dolores en la cadera, que lo habían llevado al borde del

retiro. Pero la emoción que se dejó entrever en su voz y el llanto que no pudo contener sobre la cancha dura del Abierto de Amberes dejaron en claro que esa pesadilla es cosa del pasado.

A 9 meses de anunciar entre lágrimas, en la previa del Abierto de Australia, que sería su última temporada y que la operación de reemplazo de cadera le había cambiado la vida, el británico volvió a gritar campeón en singles tras 32 meses. Fue con una victoria por 3-6, 6-4 y 6-4 ante el suizo Stan Wawrinka en la final del certamen belga. Su último festejo en esa especialidad había sido en marzo de 2017, cuando venció en dos sets a Fernando Verdasco en Dubai. “Significa mucho para mí. Los últimos años fueron extremadamente difíciles. No esperaba estar en esta posición de nuevo. Esto es increíble”, comentó quien con el título avanzó del 243° al 127° puesto del ranking.

Después de que el drive paralelo de Wawrinka se fuera ancho y sentenciara la caída del suizo, Murray se dejó dominar por la emoción. Lloró en el centro de la cancha, mientras el público lo aplaudía de pie. Y lloró sentado en el banco, con el rostro oculto por sus manos. Fue más que justificado ese festejo con el corazón. Porque la conquista en Amberes es un paso más, pero seguramente el más importante que dio hasta ahora en su regreso al máximo nivel.

“He estado sufriendo durante un largo tiempo. Intenté hacer todo lo posible pero el dolor no ha cesado. No quiero seguir jugando de esta forma”, contaba el escocés el 10 de enero pasado, antes de su debut en el primer Grand Slam de la temporada. Los problemas en la cadera no eran nuevos. Lo habían obligado a terminar su 2017 en julio, después de Wimbledon , y lo habían dejado jugar sólo seis torneos en 2018, año en el que tuvo su primera operación en esa zona y llegó a caer hasta el 839° escalón del ranking. Pero en el arranque de este 2019, esos dolores a veces apenas lo dejaban caminar.

Murray se despidió de Melbourne tras luchar durante casi cinco horas con el español Roberto Bautista Agut en la primera ronda. “Si fue mi último partido, fue una manera brillante de terminar”, aseguró. El mundo del tenis, conmocionado, lo despidió entre lágrimas. “Por favor, no dejes de intentarlo. Queremos verte feliz y bien”, le dijo a través de sus redes sociales Juan Martín del Potro , que sabe bien lo que es luchar contra las lesiones.

El apoyo de sus fanáticos y sus colegas y sus ganas de decir adiós en el All England ante su gente tal vez lo terminaron de convencer de pelear una última batalla. El 28 de enero pasó por el quirófano para que le insertaran una pieza de metal en la cadera. Y Andy volvió a ser Andy.

“No sabía cómo iba a sentirme tras la operación, pero ha sido genial. Ha cambiado mi vida por completo”, contó días después.

Libre de dolor, volvió a entrenarse y apenas cinco meses después sorprendió cuando anunció su regreso a las canchas para jugar en dobles, una especialidad físicamente menos exigente. La vuelta terminó siendo perfecta porque en su primer torneo, en Queen’s, en junio, gritó campeón junto a Feliciano López.

“Acabo de ganar un título con una cadera de metal. ¡Es una locura! Es estupendo haberlo conseguido, sobre todo pensando dónde estaba hace unos meses. No estaba pensando en esto, estaba feliz de no sentir más dolor, de poder disfrutar la vida, de hacer cosas normales… Por eso este título es muy especial”, aseguró en aquella tarde del 23 de junio.

Allí el festejo fue efusivo, con un grito gutural y los puños apretados. Pero sin lágrimas. Es que para él, que se había dado el gusto de llegar a lo más alto del ranking y levantar tres trofeos de Grand Slams (el US Open 2012 y Wimbledon 2013 y 2016) en una época dominada por tres jugadores de otro planeta -Federer, Nadal y Djokovic-, el camino recién comenzaba.

Para él, el objetivo final era volver a coronarse en un certamen individual, a pesar de que en ese momento, cauto como siempre, avisaba: “Si sigo progresando intentaré volver a jugar en singles. Pero si no se da… Estoy feliz jugando y entrenando sin dolor”. Al final, se dio. El 12 de agosto, ya con otros cuatro torneo de dobles jugados, su nombre volvió a aparecer en el cuadro principal de un torneo de singles en el Masters 1000 de Cincinnati. La organización le regaló una invitación especial y aunque él no pudo superar la primera ronda -cayó en set corridos ante Richard Gasquet-, ese certamen fue el puntapié inicial para su vuelta definitiva.

Luego jugó en Winston Salem, Zhuhai, Beijing y Shanghai y hasta sumó ritmo en un challenger en Mallorca, en la academia de Nadal. En ninguno pudo superar los cuartos de final, pero con paciencia fue recuperando la forma y su tenis. Entonces llegó a Amberes y sobre el cemento belga volvió a sorprender.

En el partido por el título, Wawrinka arrancó arriba, pero el británico resistió el mejor momento de su rival y logró revertir una desventaja de un set en contra y luego un 3-1 abajo en el tercer parcial para volver a levantar un trofeo tras dos años y medio.

Feliz, el escocés hasta se animó a bromear sobre la razón por la que trabajó tan duro para volver a las canchas. “Tengo dos hijos menores de cuatro años y un tercero en camino. Todas las veces que estuve lejos del circuito en los últimos años, mi familia se agrandó. Necesito volver al ruedo para que no se salga de control”,contó entre risas. Y, aún emocionado, aseguró: “Estoy muy orgulloso de todo lo que hice esta semana. Esta es una de las victorias más grandes de mi carrera. Estoy feliz, muy feliz”. Cómo no estarlo si Andy Murray y su resiliencia contagian a los demás…

“Es una de las victorias más grandes de mi carrera. Estoy muy orgulloso de todo lo que hice esta semana. Estoy muy feliz. No esperaba ganar otro título”.

Luciana Aranguiz/Clarín

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