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Anatoli Karpov jugará un torneo en Suecia tras diez años sin competir

El ex campeón mundial volverá en 2020 en el torneo de Malmo a los 68 años.

La pasión puede más que la edad. Los desafíos generan más adrenalina que observar el escenario desde afuera. Las ganas de probarse le ganan la pulseada al conformismo. Anatoli Karpov marcó una época en el ajedrez mundial. Desde mediados de los 70, en plena Guerra Fría, fue el rey vivado durante una década, para la delicia del régimen soviético. Hasta que llegó un joven Garry Kasparov y lo destronó en 1985.

“Tolia”, el de semblante pétreo, el eximio jugador posicional que apretaba como una boa constrictora hasta exprimir al rival y entonces sí darle la estocada, el usual visitante de la Argentina, una fuente de inspiración para varios grandes maestros, volverá al ruedo en 2020. A los 68 años.

Sí, 35 años después de aquel histórico match por el título mundial en Moscú y 10 años después de su último torneo, jugado en San Sebastián en 2009. El mundo del ajedrez ya lo celebra.

“Estamos muy orgullosos de darle la bienvenida a uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos para el próximo torneo. Será la primera aparición de Karpov en un torneo round robin de nivel top en los últimos diez años”, fue el escueto comunicado del torneo TePe Sigeman & Co, que se jugará entre el 29 de abril y el 5 de mayo de 2020 en Malmö, Suecia.

Si bien Karpov había disputado partidas a ritmo pensado o rápidas ocasionales en exhibiciones o torneos por equipos, como la Bundesliga alemana, el próximo año volverá a jugar en un torneo de todos contra todos.

Entre los rivales confirmados para enfrentar al ruso de 2.617 puntos de ELO, se encuentran el sueco Nils Grandelius (2691; bicampeón en 2017 y en 2018), el español Alexei Shirov (2664), el checo David Navara (2717) y el prodigio indio Nihal Sarin (2610), de 15 años.

El planeta de los trebejos ya se había conmovido con el regreso de Kasparov a jugar torneos de partidas rápidas y blitz en Saint Louis, Estados Unidos, contra los mejores del ranking.

Y en septiembre pasado se dio el gusto de disputar el Champions Showdown, campeonato con el sistema Fischer-Random, porque partió de la mente del legendario ajedrecista estadounidense Bobby Fischer, con la idea de expandir las fronteras del “juego-ciencia”.

Claro que “El ogro de Bakú” no disputa un torneo a ritmo pensado desde Linares 2005 y destinó su tiempo a las charlas sobre la inteligencia artificial y a su oposición a Vladimir Putin. Karpov sí dará ese importante paso en Malmö.

El torneo donde regresará Karpov entre la elite tiene una tradición de un cuarto de siglo. El Limhamns Chess Club de Suecia lo organiza desde 1993 en la tercera ciudad de ese país nórdico, con el apoyo del abogado y mecenas Johan Sigeman. Y una de sus características es invitar a jugadores de diferentes edades y estilos de juego.

Por eso es que allí jugaron Vassily Smyslov, Boris Spassky, Viktor Korchnoi (campeón en 1996), Lajos Portisch, Jan Timman (2006), Ulf Andersson, Anthony Miles, Nigel Short (2002, 2009 y 2013), Joel Lautier (campeón en 1998), Alexander Beliavsky, Vassily Ivanchuk (2003), Boris Gelfand (1999), Shirov, Peter Leko, Alexander Morozevich, Judit Polgar (2000), Hikaru Nakamura, Wesley So, Anish Giri (2010 y 2011), Fabiano Caruana (2012) y Magnus Carlsen, el rey actual, quien compitió hace 15 años cerca de su Noruega natal.

Karpov tiene una relación afectiva con Argentina desde hace una eternidad y mucho tuvo que ver Miguel Najdorf en ello. “La primera vez que me lo crucé fue en Hastings 1971. Desde ese momento, más allá de los 41 años de diferencia, nos convertimos en amigos hasta su muerte. Fue un jugador y una persona fantástica. Cada vez que llegaba a la Argentina, lo visitaba. Era un placer estar con él. Lo extraño”, le dijo a Clarín en una entrevista de 2010.

Fue un fiel representante de la Unión Soviética, país para el que jugó en seis Olimpíadas, entre 1972 y 1988, con la medalla de oro en cada una de ellas. Su excelso rendimiento en esa competencia habla por sí solo de su talento: al ganar 43 partidas, entablar 23 y perder apenas dos, logró 54,5 puntos sobre 68 posibles, con una efectividad del 80 por ciento. Bestial.

La renuncia de Fischer a defender su título coronó a Karpov como el 12° campeón mundial de ajedrez, título que defendió en Baguio 1978 y en Merano 1981 ante Korchnoi. Y por más que Kasparov lo destronó, su legado es inmenso, su estilo hizo escuela y su regreso por la puerta grande es bien festejado por los aficionados y por los grandes maestros.

Hernán Sartori/Clarín

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