Inicio / Automovilismo / A 70 años de Mónaco 1950, el primer triunfo de Fangio en Fórmula 1

A 70 años de Mónaco 1950, el primer triunfo de Fangio en Fórmula 1

El quíntuple a bordo del Alfa Romeo que lo condujo a la victoria en el Principado.

La historia de la Fórmula 1 está llena de capítulos inolvidables. Para encontrar el primero que dejó en lo más alto al automovilismo argentino hay que retroceder 70 años en el calendario, al 21 de mayo de 1950.

La glamorosa Montecarlo es una fiesta. Por primera vez en la historia, sus estrechas calles reciben a los bólidos de la categoría que corre allí la segunda fecha de su campeonato inaugural. Y el gran protagonista de la carrera es, nada más y nada menos, que Juan Manuel Fangio, el piloto que dejará luego su marca en el automovilismo mundial.

El balcarceño no es el favorito a llevarse la victoria. Ese lugar está reservado para su compañero de Alfa Romero, el italiano Giuseppe Farina, que se había impuesto siete días atrás en Silverstone. Pero allí, en una primera cita accidentada en el circuito callejero más lujoso del mundo, el Chueco se lleva el triunfo gracias a su instinto y a una pequeña ayuda del mar.

Es un domingo soleado en la capital monegasca aunque un fuerte viento sopla en el puerto y agita las aguas del Mediterráneo. En cada rincón de la pintoresca ciudad se escuchan los rugidos de los monoplazas. La atención está puesta desde un primer minuto en Farina, pero Fangio – que viene de un abandono por una fuga de aceite en su auto en el Gran Premio de Gran Bretaña- enseguida le roba los flashes.

El argentino es el más rápido en la clasificación y logra llevarse la pole position con una ventaja de 2s6/10 sobre Farina, que igual parte desde la primera fila en la final, codo a codo con su gran rival.

Tras una largada pareja, Fangio se adueña del liderazgo y comienza a alejarse. Farina no quiere perderle pisada. En plena lucha por el primer lugar, casi al final de la primera vuelta, llegan a la curva Bureau de Tabac, con el público a la izquierda y el mar embravecido a la derecha, justo detrás del parapeto.

El asfalto está mojado porque hace unos minutos el viento arrojó una ola sobre la pista. Fangio pasa sin problemas. Pero Farina, en su afán por mantenerse bien cerca, no desacelera y pierde el control del auto, que rebota contra el muro y termina cruzado en el medio del trazado formando una especie de barrera con al Alfa Romero de Luigi Fagioli.

Uno tras otro, siete coches más se van sumando al accidente que por suerte termina con un sólo piloto herido: Franco Rol, de Maserati, que se fractura un brazo. Ajeno a la confusión a sus espaldas, Fangio sigue su camino, con algunos otros escoltas que también logran eludir el choque múltiple.

Tras completar la vuelta, cuando está por llegar nuevamente a la zona del accidente a toda velocidad -160 km/h-, se percata de una extraña actitud de los espectadores. No lo miran a él, que lidera con comodidad. Todos tienen los ojos clavados en la dirección opuesta, en un tramo de la pista, más adelante, que el mismo trazado no lo deja divisar.

Entonces rápidamente se le viene a la memoria una fotografía que había visto unos días antes, de un accidente que había ocurrido en 1936 en ese mismo circuito. Recuerda que en esa imagen el público observaba absorto lo que había ocurrido y su instinto le dice que algo pasó, que pise el freno. Así lo hace y cuando entra otra vez en Tabac encuentra el caos.

Algunos autos destrozados, otros en un mejor estado pero obstruyendo el paso, el suelo inundado por el combustible de los tanques rotos y los comisarios, desbordados, que no tienen tiempo para agitar las banderas y advertirles a los pilotos que siguen en carrera sobre lo ocurrido.

Fangio ve también un estrecho espacio por el que podría colar su Alfa Romeo, a la izquierda de la pista. Con cautela, sin dejar que el pie apriete demasiado el acelerador, aprovecha todo su talento al volante para sortear el lugar del accidente y luego vuelve a acelerar.

El resto de la carrera es pan comido para quien cruza la meta con una vuelta de ventaja sobre el italiano Alberto Ascari, de Ferrari, y dos sobre el polaco Louis Chiron, de Maserati.

Es la primera victoria en un Mundial de F 1 para Fangio, que sumará después otras dos más en esa temporada, en junio en Bélgica y en julio en Francia, para terminar segundo en el campeonato detrás de Farina.

Es el primero de los 24 festejos que acumulará en su carrera el que consigue en el complicado circuito de Montecarlo, gracias a una ola inesperada que mojó la pista y a la astucia propia de un campeón.

Luciana Aranguiz/Clarín

Compruebe también

Esteban Guerrieri ganó las 24 Horas de Nurburgring en la clase TCR

En su primera experiencia en la mítica competencia de Alemania, Esteban Guerrieri festejó el primer puesto en …

Facundo Ardusso ganó la segunda del STC2000 en gran remontada

Luego de largar desde el octavo lugar y haciendo grandes maniobras para llegar a la …

Dejanos tu comentario