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70.000 Cuervos vivieron un día histórico para San Lorenzo, la vuelta a Boedo

Emoción y euforia se mezclaron en la multitud que «sintió» la recuperación del predio histórico.

Aldo Nápole cumple 97 años y vivió todas las vueltas de San Lorenzo: vio jugar a Luis Monti, estuvo en la triun buna en el bicampeonato del 72 y también gritó el gol de Ortigoza en la final de la Libertadores. Anoche, en Boedo, festejó la más importante. “Es mi gran sueño”, desliza entre lágrimas. Marcus Vinicius Neves tiene 21 y reside en Río de Janeiro. En 2014, cuando el equipo de Bauza perdió contra su Botafogo en el Maracaná, se enamoró de la hinchada “porque no dejaba de cantar”. Y su vínculo se volvió tan fuerte que, cuando se enteró de que la Vuelta a Boedo estaba por dejar de ser una utopía, no dudó en venirse a dedo hasta Buenos Aires. “Me echaron del trabajo por venir. Acá me prestaron ropa, estoy viviendo en la casa de un chico de la peña de Brasil… No sé cómo voy a volverme, porque no me alcanza el dinero. Pero no me iba a perder esto”, bucea en su diccionario español mientras agita una bandera. Gustavo Escudero lleva años en Córdoba y el sábado a la madrugada decidió subirse al primer micro que lo dejara en Boedo. “Aunque parezca una locura, tenía que estar”, cuenta.

Como esas tres, brotan miles de historias que se multiplican por cada una de las almas que se acercaron hasta Avenida La Plata al 1700. Nacen de las lágrimas de los que están y del recuerdo de los que ya no. Porque, en ese suelo, no sólo se forjó la esencia de San Lorenzo: también la de muchos otros.

Por eso nadie quiso perderse la vigilia que comenzó en el Oratorio San Antonio -la segunda casa del Padre Lorenzo Massa- y continuó alrededor del predio. A las 17 empezaron a verse una buena cantidad de bufandas y gorros tejidos con hilos azules y rojos. Pero, pasadas las 20, ya no había espacio más que para la ansiedad. Sucede que, pasadas las 12, el regreso a Boedo se convirtió en hecho y San Lorenzo volvió a tomar posesión sobre los terrenos que le había expropiado durante la último dictadura militar.

El sueño azulgrana empezó a materializarse el 15 de noviembre de 2012 cuando, en la Legislatura porteña, se aprobó la Ley de Restitución Histórica. Y la sucesión de hechos posteriores desencadenaron en que, el 6 de mayo de este año, Carrefour se vio obligado a cerrar las puertas de su sucursal para siempre. A partir de ahí, el próximo paso era la firma de la escritura de los terrenos que estamparon Matías Lammens, Marcelo Tinelli y Miguel Mastrosimone el viernes, durante la reunión de Comisión Directiva. Aunque los festejos se hicieron esperar hasta anoche, cuando una carroza repleta de glorias y jugadores identificados con el club se sumergió en la multitud para ser partícipe de la gala. El predio desbordaba. De lágrimas.

De memorias. De esperanza. De tantas sensaciones que unos cuantos debieron disfrutar del show desde afuera. Aun así, algunos cantaban desaforados mientras otros rezaban para que la batería del teléfono llegara a las 12: nadie quería perderse la oportunidad de documentar con flashes un momento histórico. Mientras, desde el micrófono, Rodolfo Barilli,

María O’Donnell y el actor Miguel Ángel Rodríguez potenciaban la emoción al recitar algunas líneas de textos célebres dedicados al Viejo Gasómetro. “Volví a mi casa. Parecía que no iba a darse nunca, pero se logró con la lucha de muchas personas”, le susurra a Clarín entre lágrimas Sergio Villar, el jugador con más presencias en el club.

Hasta Vicentico y su hijo Florián, Néstor en Bloque y el Coro Kennedy brindaron un show desde el escenario para acompañar y matizar la espera del reloj. Eso no fue todo: cientos de fragmentos inmortalizados en las páginas del club rebasaron de emoción las pantallas que contorneaban el predio. Porque la bandera de San Lorenzo volvió a flamear en lo más alto del cielo de Boedo. Y, cuando las agujas estaban a punto de posicionarse en el 12 y todos observaban azorados el video de la firma, estallaron los fuegos artificiales para coronar la velada. “Veo a la gente disfrutar y eso me hace feliz. Fue una pelea de mucho tiempo que se hizo realidad”, esgrime Leandro Romagnoli, otro ídolo.

A partir de ese momento, ese sueño colectivo de años quedó sellado, no sólo en la escritura del terreno, sino también en la emoción de los que en los primeros minutos de hoy festejaron el regreso a su casa.

                    Giuliana Pasquali/Clarín

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