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Steven Spielberg le declaró la guerra a Netflix

Le solicitará a la Academia de Hollywood que los films de la empresa de streaming no puedan ser candidatos.

Se lo considera(ba) un mago en el mundo del cine. Por su talento para contar historias y atrapar al público de todas las edades y de todo el mundo. Ya por 2016 Steven Spielberg despotricaba ante este enviado de Clarín contra la idea de algunos estudios de cobrar un precio en dólares no demasiado alto y que en un hogar se pudiera ver en simultáneo con los cines una nueva película. No se hablaba por entonces de Netflix o de otro sistema de streaming.

Era imaginar que, por ejemplo, Capitana Marvel se estrenaba este jueves en los cines, y en vez de pagar 320 pesos la entrada, uno abonara 640 pesos y tuviera a opción de verla sentado en su hogar por 24 horas.

Mago, tal vez clarividente, el director de Jurassic ParkLa lista de Schindler ahora piensa dar batalla a la irrupción de Netflix en la entrega de los Oscar, el premio de la Academia de Hollywood.

Ya desde hace un año Spielberg dejó en claro que no le gusta el modelo de la plataforma de streaming y cómo implica un cambio sustancial en las reglas tradicionales de producir y distribuir películas.

La noticia la publicó hace una semana IndieWire: como gobernador de la Academia de Cine por la rama de directores, Spielberg va a plantear, en abril, en la próxima Junta, ciertos cambios en las normas que complicarían o al menos entorpecerían a Netflix competir por los Oscar.

Fue apenas 4 días después de que Roma ganara tres Oscar, a la mejor película hablada en idioma extranjero, al mejor director (Alfonso Cuarón) y a la mejor dirección de fotografía.

Spielberg sonrió francamente en la noche del domingo 24 de febrero, no por el triple triunfo del filme del director mexicano -que no fue producido por Netflix, sino que lo adquirió para subirlo y exhibirlo por su plataforma- sino porque ganó como mejor película Green Book.

No fue un secreto que Spielberg apoyó abierta y contundentemente la comedia dramática que protagoniza Viggo Mortensen en la previa de la votación. Green Book tuvo una campaña de prensa de unos 5 millones de dólares. Netflix quintuplicó esa cifra para potenciar a Roma.

Pero no fue Spielberg el que salió a hablar a los medios. “Steven tiene una opinión muy fuerte sobre las diferencias entre cine y streaming”, dijo un portavoz de Amblin, la productora de Spielberg. “Le gustaría que otros se unieran a su campaña cuando surja. Veremos qué pasa”.

Al sentirse aludida, Netflix decidió responder hace casi una semana vía Twitter. “Amamos el cine. Estas son otras cosas que también nos gustan: acceso para gente que no se puede permitir el cine, o vive en pueblos sin cines; dejar que todo el mundo en todas partes disfrute de los estrenos a la vez; dar a los cineastas más formas de compartir su arte. Estas cosas no son excluyentes mutuamente”.

Lo cierto es que Netflix salió a quebrar el negocio del cine, y según el realizador de Ready Player One y la saga de Indiana Jones esa empresa no juega con las mismas reglas que los tradicionales estudios. De hecho, si estrena un filme en pantallas de cine, no espera 90 días para salir en DVD o emitirse en su plataforma. Netflix no brinda números de taquilla o de audiencia. Pero cumple con la medida de que, para que una película pueda acceder a las nominaciones al Oscar, debe estar al menos una semana en cartel en alguna sala de cine de Los Angeles y Nueva York.

Para Spielberg, las películas de Netflix deberían competir por los Emmy, los premios que entrega la Academia de Artes y Ciencias no cinematográficas, sino de la televisión.

Así de claro y contundente.

Spielberg puede patalear, pero pocos días antes de la entrega del Oscar, Netflix fue admitido como miembro de la Motion Pictures Association of America (MPAA), que reúne a las grandes productoras de Hollywood.

Lo que le preocupa a Spielberg es que, en un futuro que no avisora muy lejano, serán las plataformas las que terminen produciendo cine y que cada vez haya menos filmes en las salas.

Ya hace un año decía: “Hoy en día, muchos estudios preferirían simplemente conseguir éxitos de taquilla garantizados de su inventario de películas exitosas de marca, que arriesgarse en películas más pequeñas. Esas películas más pequeñas que los estudios usan rutinariamente ahora van a Amazon, Hulu y Netflix… La televisión realmente está prosperando con calidad y arte. Pero plantea un peligro claro y presente para los asistentes al cine… Una vez que te comprometés con un formato de televisión, sos una película para televisión. Ciertamente, si es un buen espectáculo, merece un Emmy, pero no un Oscar”.

Lo decíamos hace un año: Martin Scorsese, buen amigo de Spielberg, consiguió que Netflix produjera The Irishman, su nuevo filme, a un costo de US$ 180 millones. No se sabe cuándo se estrene en cines, pero ¿alguien duda de que, de movida, ya es una fuerte candidata a la estatuilla de la Academia de Hollywood, de la que tanto Spielberg como el director de Los infiltrados y Taxi Driver forman parte?

Pablo O. Scholz/Clarín

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