Inicio / Basquet / Scola salta a la cancha. El Olimpia Milano visita al Bayern por la Euroliga

Scola salta a la cancha. El Olimpia Milano visita al Bayern por la Euroliga

El capitán de la selección argentina vuelve a disputar la competencia europea.

Luis Scola volverá a un escenario top del básquetbol internacional por equipos. Cuando con Olimpia Milano arranque hoy su participación en la temporada 2019/2020 de la Euroliga visitando a Bayern Munich, habrán pasado 12 años de la última vez que el argentino jugó este torneo, el más importante del planeta luego de la NBA. Con 39 abriles en el documento, mucho cambió desde la despedida del ala pivote del panorama europeo en 2007.

Por empezar, junto a Felipe Reyes, de Real Madrid, quien es un año mayor que él, Scola será el único sobreviviente de la primera edición de la Euroliga, que en 2000/2001 empezó a jugarse tal como se la conoce hoy.

Su entrenador en Milano, Ettore Messina, era por aquel entonces uno de los grandes culpables de que Scola, quien ya dominaba la escena del básquetbol FIBA en términos de clubes y selecciones, no pudiera darse el gusto de ganar el título máximo del Viejo Continente.

Un año antes de que Scola dejara España, en 2006, el entrenador italiano había llevado al CSKA Moscú a ser campeón, en una definición que tuvo al Baskonia de Scola eliminado en las semifinales.

No hubo cruce aquella vez, pero Messina ya le había causado dolor a Luifa en primera persona varios años antes: era el coach del Bologna de Emanuel Ginóbili que le ganó la final de la Euroliga al Tau Cerámica de Luis en 2001.

En aquel 2007, el Tau otra vez se quedaría en el camino en las semis, pese a que había llegado a ellas ganando 20 partidos y perdiendo sólo 2. Lo eliminó Panathinaikos, a la postre campeón.

Sergio Rodríguez, la otra figura que contrató Olimpia Milano para esta temporada, venía de amargar a Scola en el Mundial de Japón 2006 con apenas 20 años: había sido determinante en la recordada semifinal entre España y Argentina, con 14 puntos y desequilibrio desde el banco.

Shelvin Mack, el estadounidense ex NBA que también acompañará a Scola en esta aventura en Italia, ni siquiera había empezado su camino en el básquetbol universitario. Mientras Luifa disputaba su última campaña en la Euroliga, él jugaba su último año de secundaria en la escuela Bryan Station de Kentucky, situación similar a la mitad del actual plantel milanista.

Yendo a aquella última campaña europea de Scola, hay datos que contextualizan todavía más la vigencia del ala pivote.

La edición 2006/07 de la Euroliga, tal como el último Mundial, tuvo al capitán de la Selección en el quinteto ideal de la competencia. Allí lo acompañaron los griegos Theodoros Papaloukas y Dimitris Diamantidis (empataron la votación y, además, fueron Jugadores Más Valiosos de la temporada y del Final Four, respectivamente), el español Juan Carlos Navarro, el norteamericano Trajan Langdon y el croata Nikola Vujčić. Ninguno de ellos sigue jugando hoy.

Pero hay más: el segundo mejor quinteto lo integraron Pablo Prigioni, el serbio Igor Rakočević, el lituano Ramūnas Šiškauskas, el esloveno Matjaž Smodiš y el griego Lazaros Papadopoulos. Todos ellos también están retirados.

Lo mismo sucedió con cada uno de los basquetbolistas que durante aquella temporada ganaron algún premio al Jugador del Mes.

En la NBA, en tanto, LeBron James jugaba la primera de sus nueve finales (y la perdía contra los Spurs de Ginóbili) en la liga, poco antes de un draft que tendría como primera elección a un joven nacido en Maryland de nombre Kevin Durant. Stephen Curry jugaba su segunda temporada en la Universidad de Davidson y James Harden ni siquiera la había comenzado.

¿Qué pasaba en otros ámbitos? En suelo argentino, por caso, Mauricio Macri (por entonces diputado) se preparaba para la elección que le daría su primer mandato como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Néstor Kirchner, todavía primer mandatario de la Nación, jugaba al misterio cuando le preguntaban si sería candidato para las presidenciales de ese año “Será pingüino o pingüina”, respondía con una sonrisa.

Las comunicaciones, esas cuyos avances son tan veloces que se pierden en el tiempo, eran bien distintas. En 2007 salía a la luz el primer iPhone, Motorola competía con el modelo RAZR con tapita y Nokia hacía gala de sus modelos con teclado deslizable. No existía Facebook en español (recién el sitio comenzaba a expandirse fuera de los ámbitos universitarios) y mucho menos Instagram o Twitter.

Sí existía Luis Alberto Scola. Y ya era figura.

Mauricio Codocea/Clarín

Compruebe también

El Olimpia Milano ganó en Atenas con Scola como protagonista

En la previa, se preveía como un desafío durísimo para el Olímpia Milano. Y el …

Leandro Bolmaro, el niño mimado de la afición del Barcelona

“Meeeessi, Meeeessi”. El grito bajó de las tribunas, pero no era para Lionel ni era …

Dejanos tu comentario