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Mundial Femenino: histórico empate de Argentina ante Japón

Agustina Barroso y Aldana Cometti, una zaga central que funcionó a la perfección, festejan el valioso empate.

Si a esta Selección argentina alguien le afirmaba un año y medio atrás que iba a hacer historia en un Mundial, las propias jugadoras se le hubieran reído. Sin embargo, desde los inicios de la historia de la humanidad, la ley de la selva –el triunfo de los más fuertes– ha sido refutada por los propios sucesos. Este lunes las futbolistas argentinas protagonizaron otra hazaña deportiva. En su debut en la Copa del Mundo, en el Parque de los Príncipes y tras doce años de ausencia en este torneo, empataron contra la poderosa Japón 0 a 0. Las jugadoras y el cuerpo técnico, junto con la hinchada argentina presente, lo celebraron como se festejan las proezas: consiguieron el primer punto en un Mundial de fútbol femenino organizado por la FIFA.

El mérito tiene infinitas razones. En primer lugar, el Grupo D del que forma parte Argentina en esta fase inicial es el más competitivo en términos futbolísticos. Japón, Escocia e Inglaterra son rivales del primer mundo: tienen ligas profesionales, desarrollo en juveniles y futbolistas que militan en las mejores ligas del mundo. Además, las japonesas son de los planteles más fuertes en Francia: subcampeonas en Canadá 2015, ya alzaron la Copa en Alemania 2011. Los modos de preparación, el acompañamiento estructural y las trayectorias de las jugadoras son los elementos que hacen diferencia en la cancha. O no.

¿Quién dijo que todo está perdido? Este equipo sabe de luchas. Lo saben, también, los familiares de las jugadoras que llegaron aquí. Conocen que estas mujeres futbolistas estuvieron dos años sin jugar, que tuvieron que pararse ante los poderosos, que se bancaron que les apagaran las luces de las canchas donde entrenaban porque querían que se fueran. Deseaban que no jugaran más.

El debut de Argentina generó expectativas. Desde más de tres horas antes del partido, hinchas de todo el mundo recorrieron las instalaciones del estadio en París. Algunos entonaron canciones de Maradona y Pelé, que fueron los hits en el Mundial de Brasil 2014. Sin embargo, un grupo de hinchas feministas llamó la atención de los medios internacionales. Cantaron: “Qué pasó barrabrava, que esta hinchada está libre de machos;/qué pasó barrabrava, si al final eran todos unos fachos/Y las pibas te copamos la parada/En las calles, en las canchas y en las camas”. Un periodista de Canal+ les preguntó qué es lo que estarían dispuestas a hacer para ver campeón a su país. Ellas respondieron que no se consideran fans. Hablaron de las jugadoras como sus referentes. Y dijeron que vinieron a acompañarlas. Después, a muchas les quitaron sus pañuelos verdes en los controles de ingreso al estadio. Un guardia de seguridad les dijo que se trataba de un contenido político prohibido de exhibición en las canchas. Desde las tribunas respondieron con otra letra, al ritmo de la marcha peronista: “Te lo dijimos mil veces/FIFA por qué no entendés?/si nos sacan los pañuelos…/les tomamos el poder/que sea ley!/que sea ley!”

Dentro del estadio que albergó los mundiales de varones de 1938 y 1998, 25.055 personas vieron a una selección defensiva, que jugó con cuatro atrás y cinco volantes que por momentos se convirtieron en seis, con Soledad Jaimes, la delantera, bajando a colaborar con la marca. Los manuales del fútbol contarán que para meterse en la historia, Argentina recurrió al catenaccio. Banini, elegida la jugadora del partido, fue el faro creativo: una jugadora que tiene a la pelota como su musa inspiradora. De haber contado con futbolistas veloces, quizá los pocos contraataques con los que contó la Selección hubieran ayudado a la epopeya. Está claro: Argentina no fue superior, pero aguantó el resultado.

Florencia Bonsegundo fue la única que pateó al arco en los 90 minutos y la arquera Vanina Correa se lució en la única jugada clara que tuvieron las japonesas: un tiro que tapó la 1 para defender el resultado.

Afuera del estadio, después del partido, los hinchas se entusiasmaron con el resultado, algunos incluso creen que es posible seguir avanzando en la fase de grupos. Con este resultado histórico, el equipo gana confianza y es consciente de que acá en Francia habrá un antes y un después en la historia del fútbol de mujeres en Argentina. El objetivo no es ser campeonas. Ganar el título es que, de ahora en más, las mujeres del país jueguen al fútbol con libertad.

Nemesia Hijós/Página 12

 

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