Inicio / Polideportivo / Leontxo García Olasagasti, un apasionado del ajedrez

Leontxo García Olasagasti, un apasionado del ajedrez

García Olasagasti difunde las partidas y los beneficios de jugar al ajedrez.

Leontxo García Olasagasti nació en Irún, en el extremo noreste del País Vasco, y vive a 400 metros de la frontera con Francia, pero es un ciudadano del mundo. Pasa la mitad del año viajando para ser el maestro de ceremonias, el comentarista o el invitado de honor de un torneo de ajedrez. Es el divulgador en habla hispana más reconocido de este juego que apasiona a millones, por mero placer o por su competitividad. Un juego que demuestra a cada paso cómo ayuda a niños como herramienta educativa, a adultos mayores como terapia de retraso del envejecimiento cerebral y a seres en situación vulnerable (marginalidad, encierro o necesidades especiales) para alentar la socialización. De este tema y muchos más , habló con Clarín el emblemático columnista del diario español “El País”.

-Cualquier aficionado al ajedrez disfruta estar en otro mundo mientras juega. ¿A qué atribuye esa cualidad, que es difícil de comprender para quienes no juegan?

-El ajedrez permite desahogar la violencia que todo ser humano lleva adentro. Es una especie de guerra sin sangre. Por eso cuando me dicen que el ajedrez es muy aburrido, contesto: “Si funciona muy bien con los niños hiperactivos, es imposible que sea aburrido”. Muchos padres me han dicho que la única manera de que sus hijos estén concentrados durante media hora es cuando juegan al ajedrez. Y una vez un preso peligroso, que se convirtió en modélico por jugar al ajedrez, me dijo en Almería: “El ajedrez nos quita mucha cárcel, porque cada hora que pasamos jugando pasa más rápido y no pensamos en cómo conseguir droga. Nos absorbe”.

-Como flamante consejero educativo de la Federación Internacional, ¿podría explayarse en los beneficios de la implementación del ajedrez a nivel escolar?

-Cuando hablo de utilizar el ajedrez como herramienta educativa en niños de 2 a 5 años, la gente dice: “Este hombre está loco y pretende que un niño de tres años juegue una partida”. Nada que ver. En los centros preescolares de Adriana Salazar en Bogotá, los niños se mueven como piezas por un tablero gigante, con música de fondo. Así se transmiten los conceptos de lateralidad, psicomotricidad, memoria, atención, concentración, diagonal, horizontal, vertical, respeto por las reglas y por el compañero, y control del primer impulso.

¿Cómo controlar el primer impulso con tanta sobreestimulación recibida ya en los primeros años de vida?

-El control del primer impulso es un concepto imprescindible en el siglo XXI. ¿Cuántas veces escribimos en redes sociales o en el WhatsApp sin releer ni pensar en consecuencias? Si inculcas desde los 3 o 4 años que antes de hacer una jugada hay que pensar, eso se transfiere a la vida real. Una jugada nos obliga a cambiar la evaluación de lo que pasa en el table- ro y esa adaptación la debemos hacer con el reloj en marcha. Con 1.500 años de historia documentada, el ajedrez se adapta muy bien al siglo XXI.

-En este contexto de puro vértigo, incluso para los adultos, ¿resulta un salvavidas o un cable a tierra?

-Necesitamos actividades que equilibren la peligrosa tendencia a la idiotez colectiva que se aprecia en buena parte del mundo. Si no, no puedo entender cómo se puede elegir democráticamente a gentuza como Trump y Bolsonaro o reelegir a un fascista como Orbán en Hungría. Algo está mal en la sociedad. Además, en horario infantil se emiten programas de TV que yo llamo “telemierda”, en los que se erige como modelo a gente que no ofrece nada positivo y cobra por ir a contar su vida íntima. ¿Ese es el modelo de comportamiento para un niño? Buena parte de la sociedad camina hacia la idioticracia, ¿no? Entonces, necesitamos actividades que compensen eso. Por eso el ajedrez, que consiste en divertirse pensando, es más útil que nunca en este siglo.

-¿Qué sostienen los docentes y profesionales que educan con el ajedrez como herramienta?

-Estudios científicos y experiencias internacionales concluyen que los niños con quienes se utiliza el ajedrez como herramienta educativa mejoran más su inteligencia en múltiples parámetros, incluida la inteligencia emocional, que en el siglo XXI es un ámbito fundamental de la educación innovadora. Mejoran su rendimiento académico, pero sobre todo en matemáticas y en comprensión lectora.

-En un contexto de pérdida del valor del trabajo a largo plazo, el ajedrez inculca en los niños la planificación, el trazado de estrategias y la tolerancia a la frustración de perder…

-En el ajedrez, la suerte no existe y no puedes echarle la culpa de la derrota al árbitro ni a la lluvia. Si me ganas, al menos hoy has jugado mejor que yo. Y me tengo que ir a casa pensando por qué he perdido, dónde me he equivocado y qué tengo que hacer para no cometer el mismo error. Si mi cerebro se acostumbra a pensar de esa manera desde niño, la autocrítica se transferirá a la vida real.

-¿Cómo trazar un límite para que un niño se sienta atrapado por el ajedrez pero no lo viva como obsesión?

-Ese es el único riesgo grave, pero ocurre en fútbol, tenis y en piano, por ejemplo. Puede ser una droga benigna, porque es muy absorbente, y en un caso extremo, si no se toman medidas, puede llegar a la obsesión. El ejemplo es Bobby Fischer, que tenía un cociente intelectual superior al de Einstein pero fue una persona muy infeliz y sufría enfermedades mentales graves. Ante un niño con un gran talento, no nos olvidemos que es un ser humano que necesita una educación integral y equilibrada.

-¿Por qué hay tanta fascinación por el niño prodigio en el ajedrez?

-El ajedrez, la música y las matemáticas son las actividades que producen más niños prodigio, porque las une el pensamiento abstracto. En el ajedrez, con el avance de las computadoras, causa asombro que un niño de 12 o 13 haga cosas impresionantes y sea gran maestro.

-¿Cómo se utiliza el ajedrez como terapia en adultos mayores y para tratar necesidades especiales?

-Ya que vivimos más años, si queremos llegar con un estado de salud aceptable, la gimnasia mental es imprescindible. El ajedrez es importantísimo para retrasar el envejecimiento cerebral y luchar contra el Alzheimer. Según un estudio del Instituto Albert Einstein de Nueva York, que observó durante 21 años a 469 personas mayores de 75 años, quienes más aumentaron su reserva cognitiva para tener menor riesgo de Alzheimer fueron los que jugaron al ajedrez, seguidos de los del bridge y los que bailaron. El doctor Joe Verghese cuenta que muy pronto un médico de familia, además de ejercicio físico moderado y alimentación equilibrada, nos va a recetar una partida de ajedrez y un crucigrama diarios. Y en el caso del TDH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), el psiquiatra español Hilario Blasco concluyó que en casos leves y moderados, el ajedrez puede suplir a los fármacos, y en los casos más graves puede ayudar a reducir la dosis.

     Hernán Sartori/Clarín

Compruebe también

Liga Pro: Las Leonas cerraron una gira perfecta ganándole a China por 1 a 0

Tres partidos, tres victorias y ningún gol en contra. Las Leonas redondearon una gira perfecta …

Sopresivamente, falleció el nadador australiano Kenneth To, de 26 años

El nadador australiano Kenneth To sólo llegó a advertir que se sentía mal luego de una sesión …

Dejanos tu comentario