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Las Leonas y Bautista Saubidet aportaron los oros argentinos del viernes en Lima 2019

El femenino de hockey sobre césped goleó a Canadá para quedarse con una nueva medalla dorada en Panamericanos.

El fantasma se esfumó. Lo convirtieron en una suerte de niebla, de esa que se disipa frente al auto, o en una especie de nube como las que se atraviesan en pleno ascenso de un avión. Porque las Leonas debían vencer a su propio pasado, ese que las ponía en la extraña situación de ser uno de los mejores equipos del mundo, dominador del espectro del hockey sobre césped, pero tener la deuda del oro en los Panamericanos. Doce años después llegó la revancha con un categórico 5 a 1 ante Canadá. Con la yapa de que, casi un año antes, dejaron su pasaporte sellado con el ingreso a Tokio para disputar los Juegos Olímpicos de 2020.

El común denominador en las chicas y el cuerpo técnico es la satisfacción después del camino recorrido. “Lo lindo es que ya podemos pensar en Japón y en una preparación que va a ser durísima”, resumió Carlos Retegui, el entrenador. “Es una alegría muy grande. Arrancamos el año con este objetivo, en realidad con la meta de la clasificación a los Juegos Olímpicos, para lo que necesitábamos ganar la medalla de oro; así que estamos súper felices”, dijo Carla Rebecchi. Agustina Albertarrio fue tan sencilla en sus palabras como elocuente y señaló: “Lo queríamos muchísimo así que lo vamos a disfrutar a full”.

Canadá había llegado como el sorpresivo rival luego de sacarse de encima a Estados Unidos, el equipo que todos suponían estaría enfrente en la final, el responsable de los traspiés de Guadalajara 2011 y Toronto 2015. Era el debe de las Leonas. A la cita mexicana, por caso, las chicas habían llegado como campeonas mundiales y del Trofeo de Campeones. Y sin embargo fueron sorprendidas por las estadounidenses que las golearon por 4-2. Cuatro años más tarde, otra vez con el oro en el Trofeo de Campeones, el bronce mundialista y la plata de 2012 en Londres, los Panamericanos volvieron a escaparse en un ajustado 2-1.

No llegó Estados Unidos, pero cualquier otro rival se hubiera visto igual de superado ante la jerarquía del seleccionado nacional.

María José Granatto reconoció que “lo hubiéramos disfrutado igual si ganábamos 1 a 0, pero esto fue distinto; plasmamos todo lo que somos como equipo, explotó nuestro potencial, nuestro juego. Disfrutamos de la final”. Rebecchi complementó: “En otros partidos habíamos sido superiores, pero no lo reflejamos en el resultado. Hoy lo ganamos con una tranquilidad que nos permitió algo que muy pocas veces se da que es empezar a disfrutar del título adentro de la cancha”.

Lo celebró Rosario Luchetti, que regresó con gloria y señaló: “Estaba convencida de volver desde que hablé con Chapa. Por suerte valió la pena. Quiero vivir todo y no quiero perderme nada. Esperé y esperamos mucho este momento”. Y puso la lupa en ese grupo de gente especial que la acompañó. “Mi familia, mis amigos, los seres queridos que confiaban en mí, en que podía volver y seguir soñando con medallas y con logros. Esto es para ellos”, resumió.

Ya se sacaron la mochila. Cumplieron con un desafío. Ahora tienen todo para soñar con el próximo: ganar el oro olímpico, el único gran logro que le falta a uno de los mejores seleccionados del deporte argentino.

Saubidet camino a la primera dorada que aportó el yachting.

El viento Paracas sopla y la arena tapa la colina. Las condiciones son complicadas, pero no tanto como para que la nueva camada del yachting argentino no pueda cosechar cinco medallas en el primer día de las Medal Races de yachting.

El primero en salir del agua es Bautista Saubidet Birkner, ganador de la medalla de oro en windsurf. El primer lugar se lo había asegurado en la penúltima regata, el jueves, pero tenía que terminar la competencia. “No me esperaba ser la primera medalla de oro para el yachting. No lo imaginaba, pero sí me tenía mucha fe. Este año gané el Sudamericano en Buzios y me sentía muy cómodo y confiado. Sabía que podía ganar la medalla de oro”, le confesó a Clarín bajo un sol radiante, tan distinto al que suele ausentarse de Lima desde que comenzaron los Juegos Panamericanos.

El equipo argentino eligió prepararse desde mayo aquí, a 250 kilómetros de donde se palpitan el resto de los deportes. Y obtuvo resultados, ya que además del oro de Saubidet Birkner hubo tres platas (Celia Tejerina en windsurf, Yago y Klaus Lange en 49er y Mateo Majdalani y Eugenia Bosco en Nacra 17) y un bronce, el de Lucía Falasca en Laser Radial.

“Con sinceridad, como equipo buscábamos más. Veníamos con las chances muy altas en varias disciplinas. Pero en el deporte los otros también participan. Y acá se destacaron en pruebas que no esperábamos”, dijo Yago Lange, al tiempo que se mostró decepcionado por el segundo puesto en el que terminaron con su hermano tras ganar la Medal Race.

“Vinimos como candidatos al oro, sabiendo que podíamos hacerlo, y no lo logramos. No cumplimos con el objetivo. Estamos tocados, aunque vivimos con alegría la medalla de plata. Nos tenemos que juntar para ver cómo progresar si queremos dar ese gran paso que es ir a los Juegos Olímpicos y luchar por una medalla”, analizó el mayor de los Lange.

Para Tejerina y Falasca, en cambio, la medalla representa una revancha después de haber perdido por poco en Toronto 2015. “Sentí que el universo estaba de mi lado. En Toronto había perdido la medalla porque sopló muy poco y acá las condiciones me favorecían. No quería que me volviera a pasar lo mismo. Trabajé muy duro y nunca bajé los brazos”, remarcó quien ya obtuvo la plaza olímpica para Argentina en la clase Laser Radial.

Tejerina, a su vez, señaló que “lograr una medalla” era su objetivo personal . “En Toronto estuve re cerquita y la perdí. Quedar cuarta fue un golpe durísimo. Y ahora estoy recontenta porque se me dio”, expresó quien había comenzado primera, pero luego perdió tres regatas al romper parte de su equipo dentro del agua. “Y hoy salí con todas las energías y optimismo para ir por la plata, que es un puestazo para mí”, agregó Tejerina.

Para Majdalani y Bosco también fue una regata especial. El primer puesto en la Medal Race, delante de la dupla estadounidense de Riley Gibbs y Anna Weis -ganadores del oro-, les permitió subir al podio en segundo lugar. “A mí me gustaba que se corriera así, porque entrenamos esto y estaba súper contento. El americano fue mejor y mereció ganar, pero con las herramientas que teníamos lo hicimos muy bien”, valoró él. “Es muy difícil expresar lo que se siente ganar la medalla. Fue divertido. Salimos mentalizados a hacer lo que sabemos hacer”, compartió ella.

Los siete forman parte de una nueva camada que ilusiona al yachting argentino. “Es un honor ser parte de esta generación. Tenemos antecesores tremendos, todos medallistas. Javier Conte está acá, Santi (Lange) y Ceci (Carranza Saroli), con quienes navegamos, y Juan de la Fuente. Son un montón. Aprendemos mucho de ellos”, resaltó Majdalani.

“Hay un legado detrás de Santi Lange, Camau Espínola, Conte, Serena Amato, Juan De La Fuente, Lucas Calabrese y tantos otros. Sabemos que se puede y tratamos de lograr cosas. Es un camino que está empezando”, agregó Yago Lange.

Tejerina rescató: “Argentina tiene muchas medallas porque laburamos un montón y somos profesionales”. Falasca valoró “que hayan puesto las clases olímpicas en los Panamericanos”, porque les permite vivir estas experiencias y fomentar la unión del equipo. “Nos llevamos súper bien. Somos un grupo con las mismas edades que tiramos para adelante y buscamos lo mejor”, concluyó. En el agua de Paracas eso comenzó a notarse.

                        Sabrina Faija/Clarín

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