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Julio Lamas asumió el desafío Japón y lo clasificó al Mundial 2019

Lamas tomó la selección nipona hace un año y medio.

Dirigir a la selección de Japón era para Julio Lamas un enorme desafío. Primero, porque se toma las cosas con excesiva responsabilidad. Pero también porque había muchas chances de que el pase al Mundial 2019 no se consiguiera. No era un plantel fuerte y tuvo que empezar todo de cero. Un año y medio después, el fruto recogido es gigante. Y lo disfruta.

– Imagino que habrás ido con mucho optimismo, pero en algún momento estuvo complicado. No sé si habrá estado en los planes iniciales el hecho de haber ganado los últimos ochos juegos en fila y la clasificación holgada.

. Hice una apuesta distinta y esas cosas a veces pueden salir muy bien o mal. Salió bien, dimos vuelta una situación increíble después del 0-4: haber ganado los ocho de corrido es algo que pasa pocas veces. De no ganar nada a ganar todo, es algo que pasa más en las películas que en la realidad. Estoy muy contento con todo esto.

-¿Cómo se vivió allá?

. Fue una explosión de alegría y de difusión nueva. JBA y la B-League tienen un programa de gestión profesional repleto de herramientas y han podido capitalizar enormemente el resultado positivo. Desde la llegada al aeropuerto, con innuerable cantidad de aficionados, hasta la difusión en los medios de difusión en los días posteriores, algo sin precedentes en el básquetbol de Japón. Haber conseguido una clasificación por mérito propio después de 21 años, así como los Juegos Olímpicos de Tokio, es una gran oportunidad que ellos quieren aprovechar para promocionar, difundir e impulsar un crecimiento en el básquet. En este momento todo es felicidad.

– Tampoco es casualidad lo que pasó. Apostaron a una persona que además de tener un nivel de entrenador, lo tiene también en la faceta de la gestión…

. Ellos vinieron a buscar eso, es lo que me dijeron a mí inicialmente. Después se alinearon varias cosas: después del arranque, si nosotros no hubiéramos podido sumar a Watanabe, Hachimura y Fazekas, el resultado no hubiera sido el mismo. La llegada de esos tres jugadores dio un upgrade en la talla y el talento en los puestos 3,4 y 5 que son imprescindibles para competir. El resultado es lo visible y la consecuencia de estas incorporaciones se tradujeron en un crecimiento en el rebote, anotación y porcentaje de efectividad de dobles: pasamos de tirar un 36% en los primeros cuatro partido a un 55% en los ocho siguientes; de perder los rebotes por 9 a ganarlos por 2, de anotar 70 puntos a meter 85, y así todo. La diferencia fue muy grande y el apoyo dentro del campo de juego.

– Watanabe iba a estar, pero tuviste mucho que ver para que participen los otros dos (Fazekas y Hachimura).

. Después del primer torneo que dirigí y de las dos ventanas iniciales, les explicaba de lo imprescindible que era realizar un upgrade en la talla para poder competir en el básquetbol internacional. A fines de 2017, cuando fui a ver a Rui Hashimura a la Universidad de Gonzaga, le dije al director deportivo que tenía que jugar ya, que no importaba que fuera joven porque lo necesitábamos y era nuestra mejor opción. Jugó en junio y en septiembre, y ya en el debut le hizo 25 puntos a Australia, así como un promedio de 21 puntos y 8 rebotes en esos cuatro partidos que ganamos. Le cambió la cara al equipo. La presencia de ellos fue generando espacios para los compañeros, por lo que crecieron otros jugadores dentro del equipo y fue aumentando la confianza en el sistema de juego y en nosotros mismos. Se fue construyendo ese camino, el día que le ganamos a Australia fue un baño de confianza: si le podemos ganar al mejor de la zona, entonces también le podemos ganar a otros. En la siguiente ventana le ganamos a Kazajistán en la ruta con un nivel defensivo altísimo y fue la primera vez que jugaron juntos Hachimura y Watanabe, que entiendo que son la cara del equipo para el presente y el futuro cercano. Después dejamos en 56 puntos a Irán en nuestra casa, mientras que para la ventana 5 ganamos sin jugar bien, algo que antes no nos pasaba. En la último jugamos el mejor partido de ataque contra Irán en su cancha, tirando para un 60% de cancha y anotando 95 puntos, que no es normal. La confianza y la dinámica eran positivas, las habíamos transformado.

– Me parece que al japonés, una vez que obtiene la confianza, es muy difícil quitársela…

. Lo más importante es que el jugador sepa lo que tiene que hacer dentro de la cancha en cada situación y que vea que eso funciona. Si eso pasa, no lo deja de hacer de ninguna manera, sigue por ahí hasta que termine el partido. En ese proceso en el que se va desarrollando el sistema de juego, también hay un crecimiento colectivo e individual. Todo esto en Asia, una película que terminó. Ahora va a comenzar una película nueva a nivel mundial, en donde los actores son otros y el escenario es totalmente distinto.

– Para vos como entrenador, ¿el haber manejado todo esto en Asia también fue un desafío distinto? ¿El juego de los rivales es más complicado para scoutear o más o menos igual?

. No es nada complicado para scoutear, pero es nuevo: empezás de cero. En las regiones que te manejás, América y Europa, tenés 30 años para atrás de mirar un poquito cada día. La realidad es que esta tarea al frente de la selección de Japón fue el desafío más grande de mi carrera, no como coach de básquet, sino como coach de poder liderar personas que tienen una cultura y un sentido común distinto al lugar del que yo provengo. Poder adaptarme al básquet de Asia, que era ajeno para mí, poder conocer el básquet japonés, entenderlo y hacerme entender por encima de barreras idiomáticas, culturales o emotivas, ha sido  una exigencia muy grande. Con Herman Mandole nos hemos puesto a buscar un nuevo camino, una nueva herramienta, una nueva situación para poder hacer nuestro trabajo.

– Con el Mundial al frente, teniendo en cuenta todas estas barreras, arrancás la preparación con varios pasos por delante de cómo iniciaste para las ventanas. ¿Hay mucho margen para modificar o tenés que consolidar lo que ya consiguieron?

.  Los jugadores, en el regreso, recibieron el respeto de todo el entorno del básquet por haber clasificado para el Mundial. El equipo tiene cosas para perfeccionar y por el otro lado, ahora que tenemos a Watanabe, Hachimura y Fazekas, no tenemos que pensar que eso nos va a hacer mejor que Australia, Canada o Serbia, que tienen siete jugadores NBA y varios de Euroliga. En realidad, nosotros somos mejores que nosotros mismos en mucho tiempo… ese tiene que ser el camino nuestro: buscar perfeccionar nuestro juego al más alto nivel, prepararnos de la mejor manera y tratar de competir. Nuestro objetivo tiene que ser competir. No deberíamos confundirnos, porque sería un error y peligroso para nosotros. Todavía no llegamos a ese momento previo, lo voy a notar más cuando la preparación comience, pero no deberíamos confundirnos porque empezaríamos a debilitarnos nosotros mismos.

– ¿Cómo es tu idea para preparar el Mundial? En América va a utilizar los Panamericanos…

. Estamos construyendo la preparación: entrenar en Japón y jugar partidos amistosos ahí, aprovechando que el torneo es en China y que los diferentes equipos se tienen que desplazar a la región.

– ¿Se te ocurrió en algún momento intentar hacer algo con Argentina?

. Estamos trabajando, pero todavía no tenemos nada cerrado con nadie. Es la costumbre de la JBA no hablar de las gestiones previas.

– Al margen que el Mundial es un gran logro para Japón, es inevitable que también piensen en los Juegos Olímpicos. ¿A vos también te pasa?

. No tengo contrato para los Juegos Olímpicos, el mío termina en septiembre. Ese es un tema, pero también sería un error pensar en otra cosa en este momento. Con un Mundial por delante, en el cual este grupo de jugadores no tiene experiencia previa, lo más inteligente es enfocarse en ese torneo. Después vendrán los Juegos. Me parece que el Mundial es algo grande, que acapara toda la atención del equipo y del entorno en este momento.

– Se podría resumir que el Mundial va a ser una competencia de Japón contra Japón…

. Para nosotros lo primero es poder competir. No sabemos cuál va a ser el grupo, pero seguramente cuando se juegue el partido vamos a intentar ganarlo, pero competir en la primera premisa. Al margen del Preolímpico 2016, hace muchos años que no se produce un partido oficial entre Japón y un seleccionado americano o europeo, entonces el primer paso que tenemos que dar es poder competir a nivel mundial.

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