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Gallardo, feliz por las renovaciones. Russo, preocupado por las rojas y Ábila

Javier Pinola llegó a un acuerdo de palabra y firmará por un año.

Marcelo Gallardo arrancó el año con dos deseos en cuanto a la estructura de su plantel. Uno de ellos era que no se le fuera otro jugador luego de la venta de Exequiel Palacios para mantener la armonía. Y el otro, que aquellos jugadores importantes a los que se les vence el contrato a mitad de año pudieran renovar. Ambos anhelos fueron concedidos. Es que tras la firma de la extensión del vínculo de Ignacio Fernández, ya está todo acordado para que Leonardo Ponzio, Javier Pinola y Enzo Pérez pongan el gancho y sigan en el club un tiempo más. En definitiva, con River puntero en soledad de la Superliga (el gran objetivo deportivo en el inicio de este 2020), luego del triunfo a Godoy Cruz en Mendoza, se puede decir que la casa está en orden.

La semana pasada Nacho Fernández pasó por las oficinas del primer piso del Monumental para poner su rúbrica junto al presidente Rodolfo D’Onofrio. Al futbolista de Dudignac, con 30 años recién cumplidos, le extendieron su contrato hasta junio de 2023 y le subieron el salario. No así la cláusula de rescisión que será de un monto menor a los 15 millones de dólares que tenía antes. Ahora sería de 12 millones de la moneda estadounidense. Esta era una condición que formaba parte del acuerdo para que el ex Gimnasia desechara las ofertas que tenía y no se le corte la chance de una posible futura venta. Así, la dirigencia aseguró la continuidad del cerebro del equipo y cumplió con la principal prioridad de Gallardo, quien había metido presión diciendo que “Nacho no se va a ningún lado”.

Ahora será el turno de Leonardo Ponzio, Javier Pinola y Enzo Pérez, quienes entre esta semana y la otra también pasarán por el primer piso del Monumental para firmar.

Al igual que Nacho Fernández, Enzo Pérez tendrá un contrato hasta junio de 2023 y tampoco se le aumentaría su cláusula (es de 10 millones de euros). El mendocino, que el 22 de febrero soplará 34 velitas, cumplió el sueño de jugar y ser campeón en River, club del que es hincha de chiquito. Y ahora también deseaba poder seguir vistiendo la banda roja. Además, viene pasando un gran momento en lo futbolístico, cada vez más afianzado en el centro del campo de juego. Pronto irá a la oficina de D’Onofrio, tomará la lapicera y estampará la firma.

A Javier Pinola no le cambió su postura el hecho de haber ido al banco de suplentes el sábado contra Godoy Cruz. Tal como dijo Gallardo, el marcador central tiene orgullo y peleará por ganarse el lugar en el equipo nuevamente. Y no se le pasa ni por asomo irse del club. “Me voy a quedar en River hasta que me echen”, manifestó más de una vez en las últimas entrevistas que dio. “Retirarse en River sería cerrar con un broche mi carrera”, le dijo a Clarín. Entonces, cerca de cumplir 37 años (el 24 de febrero) ya está listo el contrato para que lo firme. A diferencia de Enzo Pérez, por una cuestión de edad, solo será por un año más.

Lo mismo sucederá con Leonardo Ponzio, quien mañana cumplirá 38 años. La semana pasada, el santafesino manifestó en una conferencia de prensa que dio en el predio de Ezeiza que continuará jugando. “Se está hablando de la renovación, las partes están de acuerdo y no hay nada que lo oponga. Esperaremos estos días para que concluya todo y seguir vinculado a la institución. En mi mente y en mis ganas está seguir, como también algún día retirarme acá”, expresó el volante central. Ya está todo acordado. Renovará por un año más.

El único que aún falta es Ignacio Scocco. Pero Nacho ya avisó que por una decisión personal esperará hasta junio para analizar cómo sigue su carrera.

Maximiliano Benozzi/Clarín

Russo quiere cortar con las tarjetas rojas.

“Lo primero que tenemos que pensar es en terminar once contra once”, fue uno de los mensajes que dejó Miguel Russo en la conferencia de prensa del domingo después del 0 a 0 ante Independiente. El DT intentó explicar desde la temprana roja a Izquierdoz el funcionamiento de su equipo. Pero se trató de una consigna enviada mucho más puertas para adentro que hacia los micrófonos que apuntaron a un análisis del juego. ¿Por qué?

La de Izquierdoz -discutible o no fue la quinta expulsión que sufrió Boca en los últimos siete partidos de la Superliga. Demasiado para un equipo que en ese tramo del torneo perdió dos juegos, empató tres y apenas consiguió dos triunfos. Las rojas condicionan lo deportivo. “Hay que pensar más en el equipo que en otra cosa. Es difícil jugar más de una hora con uno menos”, fue otro de los mensajes que dejó Russo. Clarito. La sucesión de expulsiones se dio con Izquierdoz ante Lanús, Fabra ante Vélez, Villa contra Argentinos Juniors y Capaldo con Central en el cierre de 2019.

Ya con Russo en el banco, ocurrió un hecho especial en el primer amistoso del ciclo: Ábila se fue expulsado por insultar a Pitana en San Juan. Y el entrenador mostró su malestar: “Buscamos empezar con 11 y terminar con 11. Lo de Ábila son cosas para hablar. Lo sabremos resolver entre nosotros mismos, pero no me gusta que me echen jugadores”.

En ese amistoso contra Universitario de Perú, Ábila convirtió un tanto pero quedó bajo la lupa por su actitud. Con Independiente, luego de la expulsión de Pablo Pérez que igualó en números a los equipos, el técnico llamó rápido a Wanchope para intentar el triunfo. Se sacó la pechera, se dispuso a entrar pero algo frenó el cambio de golpe. ¿Qué pasó?

Con el delantero parado al borde de la línea para ingresar, la jugada fue hacia el sector de los bancos y hubo una discusión entre Fabra y Brian Romero que generó un tumulto porque Wanchope se metió a buscar la pelota y “manoteó” al jugador de Independiente, quien cayó al suelo. Fue Fernando Gayoso, entrenador de arqueros, el que advirtió la actitud de Ábila e intentó correrlo. Russo observó el nerviosismo del punta y lo mandó a ponerse otra vez la pechera para que siguiera con la entrada en calor. Recién entró ocho minutos después, más calmo. Y casi no participó del juego. El técnico tomó nota.

Para el primer juego oficial, Russo privilegió ubicar a Mauro Zárate (terminó con un golpe en el gemelo derecho) y a Tevez por sobre Wanchope. La búsqueda no salió de la mejor manera, pero fue una señal: hoy el nueve deberá ganarse un lugar con rendimiento y trabajo en la semana. Y hay más: que desde la CD y desde el cuerpo técnico hayan coincidido en que se necesitaba un apellido como el de Paolo Guerrero marca que el diagnóstico sobre Wanchope no es el mejor. En tanto, Franco Soldano quedó afuera del banco de suplentes y el otro punta del plantel, Jan Hurtado, está con el Sub 23.

Clarín/Deportes

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