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Argentina jugó un gran partido, vapuleó a Polonia y va por Serbia

El capitán argentino marcó 21 puntos en la excelente victoria argentina.

Con una defensa asfixiante y un ataque muy vistoso, la Selección le ganó por 91-65 a Polonia y cerró invicta la segunda fase. Mañana, en busca de las semis, se las verá con la difícil Serbia, que no pudo con España. Hoy, además, puede concretarse su clasificación para Tokio 2020.

“Me sorprende lo mucho que me divierte jugar con este equipo. Vamos por más”. El tuit de Luis Scola, capitán argentino, poco después de expresar la misma idea en los micrófonos de la televisación oficial, resumió en cierta forma el sentir no sólo del alapivote del seleccionado de básquet, sino también de todo el plantel. Argentina se metió invicta en los cuartos de final del Mundial después de una excelsa actuación contra Polonia (91-65, con 21 puntos, 6 rebotes y 3 robos del último sobreviviente de la Generación Dorada más 12 de Marcos Delía y 10 de Nico Brussino) y los miembros del equipo destacaron una de sus mayores virtudes: lo bien que la pasan dentro y fuera de la cancha.

“Me divierte, me divierte mucho – reforzó Scola- jugar en este equipo. Estamos jugando muy bien al básquet. El tipo de juego que estamos mostrando en esta Copa del Mundo no es normal”.

Es inevitable recordar lo que decía el segundo máximo goleador en la historia de los Mundiales allá por noviembre del año pasado, cuando hablaba de sentir con este grupo “cosas parecidas a lo que fue el inicio de la Generación Dorada”. Claro que por entonces aclaró: “No en juego ni en características porque el básquet de hoy es completamente distinto, pero si hablamos de la situación veo mucha similitud con la previa del Mundial 2002. En aquel momento fuimos a Indianápolis pensando en salir quintos. Hoy pensamos lo mismo. Pero al mismo tiempo yo me acuerdo de que en aquel momento era ‘sí, decí que vamos por el quinto puesto’, pero…”. Actuaciones como las de ayer invitan a soñar. Si España pudo con Serbia, ¿por qué no podría Argentina?

Una Argentina que, lo dicho, se divierte y divierte. Que ofrece espectáculo y que, lejos de relajarse por llegar a la última fecha de la segunda ronda clasificada, destroza a otro europeo como Polonia, que no estará entre los top pero llegaba invicta tras vencer a Rusia. “Es muy meritorio lo de Argentina -remarca Sergio Hernández, el entrenador-. No es nuestro trabajo tener alegría, pero sí vemos que hay mucha gente contenta que disfruta de un juego vistoso. Nosotros tratamos de hacer cosas para ganar, no para gustar. Y lo hicimos contundentemente contra un equipo que hoy parecía de un nivel más bajo pero que venía invicto”.

De la música que pone un Gabriel Deck fanático de la cumbia y el folclore pero que abre democráticamente el juego para que el resto elija sus temas a los partidos de ping-pong o los duelos de Playstation, la química se nota a cada paso afuera de la cancha y se traslada hacia dentro. “Estamos 6-0 en nuestro primer Mundial como grupo, estamos jugando muy bien al básquet, defendiendo de la mejor manera, corriendo, tocando todos la bola… Estamos todos muy cómodos, contentos y disfrutando de esto. Para nosotros es único e inigualable”, reconoce Patricio Garino, uno de esos que se puso la camiseta por primera vez en 2015 y arrancó a jugar con la Selección al tiempo que los últimos resabios de la Generación Dorada desaparecían. El alero agrega: “Nos da orgullo saber que los equipos nos empiezan a conocer y a tomar ese respeto mundialmente”.

Hernández admite no saber la receta. “No sé cómo lo hicieron -dice-, pero pasaron una prueba muy dura que era jugar con esa permanente comparación con la generación anterior; algo muy difícil de llevar adelante si no tenés personalidad. Lo mejor que hizo este grupo es desafiar eso. Y en ese sentido se parece a la generación anterior: en el no tener miedo y enfrentar las situaciones. Por eso jugamos tomando muchos riesgos más allá del resultado: porque sabemos que no siempre vamos a ganar. Si nos sale mal puede ser grave, pero lo asumimos y nos hace felices porque no tenemos miedo a fracasar”.

No es nuestro trabajo tener alegría, pero sí vemos que hay mucha gente contenta que disfruta de un juego vistoso. Nosotros tratamos de hacer cosas para ganar, no para gustar. Y lo hicimos contra un equipo que parecía de un nivel más bajo pero que venía invicto”.

                 Clarín/Deportes

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