Inicio / Futbol / Argentina cayó por goleada, pero igual fue Campeón Sudamericano Sub 17

Argentina cayó por goleada, pero igual fue Campeón Sudamericano Sub 17

Ecuador sorprendió a los juveniles argentinos y se clasificó para el Mundial Brasil 2019.

Menos mal que esta aventura no se acabó en la primera ronda, en aquel clásico decisivo con Brasil. ¿Qué habría ocurrido si ese día Argentina no dibujaba el 3-0 imprescindible para evitar la eliminación? ¿Qué habría pasado si Bruno Amione no aparecía para empujarla en el tercer minuto adicionado? ¿Qué se habría dicho en un mundo futbolero híper exitista de esta Selección Sub 17 dirigida por Pablo Aimar si no atravesaba la fase de grupos? Seguro se hubiera desatado un vendaval de discursos destructivos. Menos mal que la historia continuó hasta desembocar en este final. Con Argentina llegando clasificada al Mundial antes del último capítulo. Con los pibes perdiendo 4 a 1 con Ecuador en el cierre, pero logrando el título igual y dejando mensajes de los lindos.

1) Un tiempo de trabajo como respaldo. Estos jugadores no rescatan su primer éxito. Vale, por ejemplo, retroceder hasta noviembre de 2017. En esa época eran aún más chicos. Integraban el Sub 15 y gozaban en San Juan, en el Sudamericano, ganándole la final a Brasil por 3 a 2 tras ir perdiendo por dos goles. Ahí empezó todo. De los 23 futbolistas de este Sub 17 son 15 los que habían integrado aquel Sub 15. En esa categoría el DT era Diego Placente, mientras que Aimar era ayudante de campo. Dos ex Pekerman Boys. El sello de José marcado a fuego.

2) Sin dramatizar el Grupo de la Muerte. Ya en versión Sub 17, la conducción no se alteró en su esencia. Apenas trocaron nominaciones, según el orden estipulado por Hermes Desio, el coordinador de Juveniles: Aimar, técnico; y Placente, ayudante. No era fácil la misión. El sorteo ubicó a Argentina en el Grupo de la Muerte: zona B con Brasil, Uruguay, Colombia y Paraguay.

4) Con sobredosis de pasión. Padeció Argentina el grupo. Arrancó perdiendo: 0-3 con Uruguay. Luego, 2-1 a Colombia y 2-2 con Paraguay. Recién la clasificación la garantizó con agonía por ese toque de Amione sobre la hora ante Brasil. Al ratito, Aimar se sentó y dijo con cordura absoluta, a su manera: “Los chicos tuvieron sobredosis de pasión. A esta edad, todos tienen todo por descubrir y pasión por jugar. A veces los adultos se la hacemos perder con malas decisiones”. Y cerró: “Sintieron que no tenían nada que perder y que tenían que hacer lo que tienen ganas de hacer”.

5) El consuelo al rival. Claro que los pibes festejaron aquella clasificación milagrosa. Pero varios chicos se acercaron a consolar a muchos brasileños desparramados sobre el césped. Ignacio Fernández, Matías Palacios y Juan Sebastián Sforza apelaron al sentido común en medio de la celebración para acordarse de que los adversarios estaban pasando un mal momento.

6) Antes que futbolistas son personas. No debe sorprender una reacción de los chicos si se encuentran bajo el mando de un conductor como Aimar, quien así reflexionaba: “Si uno es amable, los que lo rodean terminan siéndolo. Se vio el otro día cuando los chicos nuestros perdieron 3-0 y fueron y saludaron a sus rivales. Los chicos uruguayos, cuando les tocó perder con nosotros algún amistoso, hicieron lo mismo, más allá de que dentro del partido siempre hay algún roce o alguna pelea. No tengo claro de que eso tenga incidencia en el rendimiento dentro del campo, pero sí en la vida. Al final, ellos son futbolistas dos horas por día, el resto son personas”.

7) El festejo de verdad, en la intimidad. El pasaporte al Mundial de Brasil lo obtuvo Argentina antes de la fecha final. En el hexagonal decisivo, empató 0-0 con Perú, venció 1-0 a Uruguay, 20 a Chile y aseguró el pasaje con el 3-0 a Paraguay en el penúltimo partido. Esa noche hubo alegría medida en la cancha, con abrazos y selfies en una de las plateas junto a familiares y amigos. Fueron cuidadosos con aquellos que estaban en la situación opuesta. Recién en el túnel y en el vestuario se soltaron. Explotaron.

8) El singular último capítulo. El empate de Chile 0 a 0 con Paraguay le permitió a Argentina llegar con comodidad al partido de cierre. Hasta perdiendo por goleada podía ser campeón.

El Sub 17 ganaba 1-0 con Matías Palacios, el chico de San Lorenzo, la figura, quien la picó ante la salida del arquero. Pero luego vino una serie de desaciertos defensivos. Todo incomprensible. Y Ecuador no perdonó.

Johan Mina (empató de penal), John Mercado, de vuelta Mina (tras un blooper del arquero Federico Losas) y Adrián Mejía redondearon esa goleada impensada que clasificó a los ecuatorianos. Fue la peor combinación que podía consagrar a los chicos argentinos. A esos campeones llenos de bronca por ese resultado final. Cuando se enfríen se darán cuenta que fue una pena, pero también un detalle. Son campeones igual. Y lo más importante: dejaron muchos mensajes valiosos.

          Clarín/Deportes

Compruebe también

Nuevo nombre, dos zonas, clásicos y más en la segunda del fútbol argentino

El nombre es uno de los principales rasgos que configuran la identidad. Por eso no …

El torneo empieza, pero las negociaciones continúan y serán ásperas

La fallida reunión del Comité Ejecutivo de la Superliga del miércoles dejó en claro que …

Dejanos tu comentario